Page 24 - 31 de Mayo del 2026 - La Razón
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El conflicto entre Gobierno y sectores movilizados golpea a una                                   blo. En el medio, el pueblo hace fila, paga
                                                                                                                             más caro y vuelve a casa con menos.
                           población agotada por la inflación, la escasez y la incertidumbre.                                   Hay demandas reales. Claro que las hay.
                                                                                                                             Hay familias golpeadas, trabajadores deses-
                           LA PELEA POR EL                                                                                   perados, sectores abandonados y rabia acu-
                                                                                                                             mulada. Pero también hay dirigencias que
                                                                                                                             usan esa rabia como combustible político.
                                                                                                                             Hay dolor social convertido en estrategia.
                           PODER SOBRE LA                                                                                    Hay hambre usada como megáfono. Hay
                                                                                                                             miedo convertido en consigna.
                                                                                                                                Bolivia necesita protesta, pero no asfixia.
                           MESA VACÍA                                                                                        Necesita sindicatos fuertes, no sindicatos
                                                                                                                             dueños del país. Necesita un Gobierno firme,
                                                                                                                             no un Gobierno escondido detrás de comu-
                                                                                                                             nicados. Necesita autoridad, no soberbia.
                                                                                                                             Necesita verdad, no relatos armados para
                                                                                                                             ganar la próxima pulseada.
                                                                                                                                La pregunta duele: ¿quién gobierna Bolivia?
                                                                                                                                ¿El presidente? ¿Los sindicatos? ¿Los
                                                                                                                             transportistas? ¿Los mineros? ¿La calle? ¿El
                                                SERGIO J. PÉREZ PAREDES es historiador, escritor y docente                   miedo? ¿El hambre?
                                                                                                                                A veces parece que nadie gobierna. Solo
                                 a Paz amanece con miedo. Una   El sindicalismo boliviano nació de luchas   La gasolina en mal estado tocó una he-  se disputa. Cada sector jala de un lado. Cada
                                  madre mira la bolsa de arroz an-  reales. Hubo mineros, obreros, fabriles, cam-  rida sensible: el bolsillo y la confianza.   dirigente levanta su bandera. El país queda
                                  tes de preparar el desayuno. Un   pesinos y trabajadores que enfrentaron abu-  Cuando alguien carga combustible y su   en medio, como una cuerda vieja a punto de
                                  chofer calcula si la gasolina le al-  sos, dictaduras y gobiernos sordos. En esa   auto empieza a fallar, no piensa en un in-  romperse.
                                  canzará hasta el mediodía. Un   historia hay sangre, dignidad y memoria.   forme técnico. Piensa que el Estado le falló.   Rodrigo Paz debe entender algo simple:
                                  comerciante abre su puesto con   Hay familias enteras que entregaron su vida   Piensa en cuánto costará reparar el daño.   la gente ya no quiere explicaciones largas.
                                  menos productos y más preocu-  a una causa. Hay marchas que abrieron ca-  Piensa en el día perdido. Piensa en la rabia   Quiere soluciones visibles. Quiere saber si
                                  pación. En la calle ya no se habla   minos donde antes solo había silencio.   de pagar por algo que debía servir y termi-  habrá combustible, si los alimentos van a en-
                                  de política con entusiasmo, sino   Pero una cosa es la historia y otra lo que   nó arruinando lo poco que tenía.   trar, si el Estado puede garantizar algo tan
                           L con cansancio. La gente conver-  algunos dirigentes hacen con ella.   La gasolina mala se volvió una imagen   básico como vivir sin miedo al día siguiente.
                           sa mirando de reojo el teléfono, esperando   Hay sindicatos que ya no parecen de-  perfecta del momento: algo que debía mover   Quiere respuestas que se noten en la calle,
                           otra noticia, otro bloqueo, otro anuncio,   fender al trabajador, sino al dirigente. Hay   al país terminó dañándolo por dentro.   no frases que mueran en una pantalla.
                           otra subida.                     protestas que ya no buscan ser escucha-  En La Paz el miedo no siempre grita. Está   El sindicalismo también debe mirarse al
                             Bolivia no vive solamente una crisis de   das, sino imponer miedo. Hay bloqueos   en una conversación de mercado, en el si-  espejo. Su historia no le da permiso para pa-
                           Gobierno. Vive una crisis de pan, combusti-  que ya no parecen una medida de lucha,   lencio del chofer, en la señora que pregunta   ralizar la patria cada vez que quiere medir
                           ble, precios y confianza. La gente ya no pre-  sino una forma de castigo contra la misma   si el pollo volverá a subir, en el padre que   fuerzas. Nadie defiende al pueblo castigando
                           gunta quién tiene razón. Pregunta cuánto   gente que también trabaja, también sufre   compra menos pan para que alcance hasta   al pueblo. Nadie protege al trabajador qui-
                           costará mañana el aceite, si habrá pollo en   y también tiene hambre.   la noche. Está en la mirada de quienes ya no   tándole al otro trabajador su día de venta,
                           el mercado, si el minibús pasará, si otra vez   La protesta es un derecho. Dejar sin co-  creen en nadie, pero igual salen a trabajar   su jornada, su ruta, su plato.
                           van a bloquear. Pregunta cosas simples, do-  mida a una ciudad ya es otra cosa.   porque no tienen otra forma de resistir.   La Paz está cansada. El Alto está cansa-
                           lorosas, domésticas. Pregunta desde el bol-  Cuando una persona no puede ir al hos-  Ahí está el verdadero país. No en los dis-  do. Bolivia está cansada.
                           sillo, desde la olla, desde la mesa.   pital, cuando un niño no llega a clases, cuan-  cursos. No en los comunicados. Está en la gen-  Cansada de filas, bloqueos, gasolina du-
                             Rodrigo Paz aparece en medio de todo   do una vendedora pierde el día, cuando un   te que no tiene tiempo para ideologías porque   dosa, precios que suben y políticos que ha-
                           esto como un presidente cercado. Lo pre-  mercado empieza a vaciarse, el discurso sin-  está ocupada sobreviviendo. Está en quienes   blan como si el sufrimiento fuera una esta-
                           sionan los sindicatos, lo golpean los pre-  dical se rompe. Ya no suena a justicia social.   bajan temprano de las laderas, cruzan la ciu-  dística. Cansada de dirigentes que dicen re-
                           cios, lo desgasta la gasolina en mal estado   Suena a presión. Suena a poder. Suena a esa   dad, venden, cargan, manejan, estudian, cui-  presentar al pueblo mientras el pueblo paga
                           y lo abandona su propia comunicación.   vieja costumbre boliviana de hacer pagar al   dan, esperan. Está en quienes sostienen Boli-  el costo. Cansada de que cada crisis tenga
                           Habla, pero no siempre se le entiende. Res-  más débil una pelea que se decide arriba.   via sin aparecer nunca en la foto del poder.   siempre los mismos perdedores.
                           ponde, pero no siempre convence. Parece   Rodrigo Paz tampoco puede lavarse las   Los sindicatos saben leer ese enojo. Lo   Esta no es solo la historia del sindicalis-
                           un Gobierno corriendo detrás del incendio   manos.                huelen. Lo ordenan. Lo convierten en fuer-  mo contra el poder. Es la historia de un país
                           con un balde vacío.                El problema ya no es solo sindical. Es   za. Cuando el Gobierno habla mal, ellos   que se despierta con miedo y se duerme ha-
                             Mis hermanos paceños están cansados.   estructural. El país está pagando deudas   hablan fuerte. Cuando el presidente no   ciendo cuentas. Es la historia de una ciudad
                           Cansados de hacer fila, de contar monedas,   acumuladas durante años: combustible   convence, el dirigente aparece como voce-  que mira sus mercados, sus trancaderas, sus
                           de escuchar promesas, de que cada conflicto   que no alcanza, subsidios pesados, econo-  ro del dolor. No siempre para resolverlo. A   filas y sus ollas con una pregunta seca, hu-
           e6              caiga sobre la misma espalda: la del ciuda-  mía golpeada, instituciones débiles, precios   veces para administrarlo.   milde, desesperada:
           LA RAZÓN        dano común. El que no dirige sindicatos. El   que suben y un Estado que promete orden,   Esa es la pelea real. No es solamente sin-  ¿Hasta cuándo?
                           que no firma decretos. El que no sale en con-  pero entrega incertidumbre. No es una tor-  dicalismo contra el gobierno. Es una guerra   La patria no puede seguir oliendo a ga-
           La Paz,         ferencias. El que no tiene escolta, ni micró-  menta de un día. Es una casa que lleva   por quién interpreta el sufrimiento de la gen-  solina mala, dinamita y mentira.
           domingo 31      fono, ni cargo público. El que solo quiere lle-  años rajándose y ahora empieza a crujir   te. El Gobierno dice que intenta gobernar.   La patria no puede seguir aprendiendo
           de mayo         gar a su casa con algo para comer.   frente a todos.              Los sindicatos dicen que defienden al pue-  a vivir con hambre.
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