Page 23 - 22 de marzo del 2026 - La Razón
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También con muchas alcaldías que no po-
dían concertar ni con el gobernador afín
al MAS ni con el gobierno nacional”. Ahora EL AGOTAMIENTO DE
esa tensión ya no será la excepción: será la
norma en gran parte del territorio.
El problema se agrava, señala la acadé-
mica, porque el propio partido de gobierno LAS ÉLITES POLÍTICAS
llega a estas elecciones dividido en múlti-
ples candidaturas. En Cochabamba, por
ejemplo, compiten simultáneamente un
candidato del PDC, otro de Alianza Patria etrás de la explosión de candida- que antes representaba. El resultado fue dra. “Fue muy poderoso en lo económi-
y otro asociado a la corriente liderada por turas y de la ausencia de proyec- una fractura interna que hoy se expresa co, pero no logró construir una visión
el vicepresidente, Edmand Lara. "Lo que tos políticos articuladores hay un en liderazgos enfrentados y sin capaci- de país.”
antes el MAS hacía con facilidad —proyec- fenómeno menos visible, pero de- dad de articulación. Ese límite empieza a evidenciarse in-
tar su fuerza nacional hacia lo subnacio- Dcisivo: las élites intelectuales y po- Marité Zegada sitúa ese agotamien- cluso dentro del propio departamento. El
nal— acá no ocurre", resume. "Hay más líticas que durante décadas le dieron to en una perspectiva más larga. El na- discurso regionalista, que durante años
bien una propensión al personalismo, a la sentido al sistema han llegado, simultá- cionalismo revolucionario —que el funcionó como eje de identidad y movi-
disgregación, a la individuación de los can- neamente, a sus límites. MAS heredó y reformuló— funcionó lización, ya no alcanza para ordenar el
didatos y líderes políticos que van a jugar La fragmentación política que Bolivia durante décadas como eje articulador campo político cruceño. Menos para ex-
probablemente por cuenta propia, nego- exhibe en puertas de las elecciones sub- del campo político. Pero esa matriz pandirse más allá de sus fronteras.
ciando sus propios intereses”. nacionales del 22 de marzo suele expli- también muestra signos de desgaste. Desajuste entre élites y sociedad
Cuarto frente: cada autónomía carse por factores conocidos: la implo- La élite paceña en fin de un ciclo Más allá de las trayectorias de cada
Incluso dentro de cada gobierno local, sión del MAS, la debilidad del sistema de La élite política e intelectual de La bloque, ambos analistas coinciden en
el panorama se anuncia complejo. Los partidos, la multiplicación de siglas. Pero Paz, protagonista de los grandes pro- un problema común: las élites disponi-
concejos municipales y las asambleas de- hay una dimensión más profunda que yectos del siglo XX, llega a este momen- bles no están leyendo adecuadamente
partamentales reflejarán la misma disper- subyace a todas ellas: el agotamiento de to sin capacidad visible de renovación. a la sociedad boliviana actual.
sión que las elecciones por los cargos eje- las élites que históricamente construye- El ciclo que representó un liderazgo Zegada menciona un dato revela-
cutivos. Esto significa que la mayoría de ron los imaginarios desde los cuales el moderado, urbano y de clase media dor: encuestas recientes muestran que
los alcaldes y gobernadores electos debe- país se pensó y se gobernó. ilustrada parece haberse cerrado sin de- amplios sectores de la población se
rán gobernar sin mayoría legislativa propia Carlos Saavedra, lo resume diciendo jar reemplazo. El vacío que dejó el lide- identifican con valores liberales, como
desde el primer día. que “la ausencia de proyectos políticos razgo de Carlos Mesa no ocupado por la defensa de la propiedad privada y los
Saavedra es directo al respecto. "Veo hegemónicos se explica por el vacío de otros liderazgos. derechos individuales. Sin embargo,
gobiernos locales que o van a tener que te- élites que construyan imaginarios de fu- La potencia económica de El Alto gran parte del discurso político sigue
ner mucha habilidad política, o van a ser turo”. Sin esas élites, añade, es imposible no encuentra tampoco un rumbo polí- anclado en categorías del pasado.
muy frágiles”. En general, salvo muy pocos delinear el nuevo ciclo político. tico definido. El proyecto de Morena, la “Los nuevos liderazgos no están co-
casos, las nuevas autoridades llegarán al Cabe anotar que, en este contexto, al sigla de la alcaldesa Eva Copa, quedó nectando con esa realidad”, advierte.
poder con mandatos débiles y sin respaldo hablar de élites políticas no se está ha- no logró erigirse como una alternativa. Saavedra lo plantea en términos ge-
legislativo garantizado. blando de riqueza económica. El con- Para Saavedra, el municipio alteño “es neracionales. Los sujetos político-popu-
Zegada comparte esa preocupación y cepto evoca la teorización de Robert Mi- el ícono del derrumbe del proyecto po- lares del siglo XXI ya no son los de la
la enmarca en la lógica más amplia del ches, quien defines a las mismas como pular e indígena”. Algo que va más allá guerra del agua o la guerra del gas (a
momento político. "Me temo que van a ser minorías más organizadas que conduce del MAS. principios de la década del 2000). “Son
escenarios muy complejos de ingoberna- a las mayorías menos organizadas. Elite tarijeñas retoman el poder sus hijos”, dice, más conectados, con as-
bilidad, tanto a nivel multinivel como a ni- La élite cochabambina y el fin Saavedra observa que la élite políti- piraciones distintas y menos receptivos
vel interno de las alcaldías y gobernacio- del MAS ca tarijeña retoma el poder en un mo- a los marcos tradicionales.
nes”, asevera. La salida que vislumbra no Durante las dos décadas de hegemo- mento de transición, como pasó antes Ninguna de las élites actuales pare-
es institucional sino política: los nuevos nía del MAS, el núcleo intelectual que con Víctor Paz Estenssoro, tanto en ce estar hablándoles con eficacia.
gobiernos estarán "obligados a realizar dio sustento al Estado plurinacional 1952 como en 1985. Fragmentación como síntoma
acuerdos y concertaciones para poder ge- tuvo un fuerte sello cochabambino. Esa “Escucho al presidente Paz y muchas El resultado de esa desconexión es
nerar escenarios mínimos de gobernabili- generación logró traducir la tradición cosas que dice son del pasado”, apunta el mapa electoral del 22 de marzo: de-
dad". Este ejercicio permanente de nego- nacional-popular en un proyecto políti- Zegada. “No se ha generado algo nuevo cenas de candidaturas sin anclaje ide-
ciación demandará habilidades que no to- co de alcance nacional que interpeló con este proyecto político”, sentencia. ológico claro, programas intercambia-
dos los candidatos que el domingo lleguen con eficacia a amplios sectores sociales. La élite cruceña y los límites del bles y liderazgos que compiten más por
al poder parecen poseer. Ese ciclo, sin embargo, se agotó des- regionalismo visibilidad que por proyecto.
El escenario, en definitiva, es el de una de adentro. El oriente boliviano llega a este es- La fragmentación, en este sentido,
democracia que ha recuperado pluralismo Saavedra describe el quiebre con cenario con la élite económica más di- no es solo un fenómeno electoral.
—quizás en exceso— pero que aún no ha claridad: ese núcleo “interpretó de ma- námica del país, pero con una limita- Es el síntoma más visible de una cri-
encontrado los mecanismos para traducir nera brillante su momento, pero quedó ción persistente: su dificultad para mi- sis más profunda: la incapacidad de las 5e
esa pluralidad en gobierno efectivo. Como anacrónico”. No logró leer las transfor- rar al país más allá del departamento. élites políticas e intelectuales para ima-
LA RAZÓN
sintetiza Saavedra: "Estamos claramente maciones del orden mundial ni los “El gran déficit de los cruceños fue ginar —y proponer— un nuevo hori-
ante un ciclo de transición. Lo viejo ya no cambios en los sujetos sociales a los quedarse en lo regional”, señala Saave- zonte político para el país. La Paz,
está sirviendo, pero tampoco está surgien- domingo 22
do algo diferente”. de marzo
de 2026

