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En tiempos en que el poder habla y no escucha, la democracia
                           deliberativa no es una utopía académica: es una necesidad política.


                           HABERMAS Y LA



                           DEMOCRACIA PARTICIPATIVA





                                  l pasado 14 de marzo de 2026                                                               nicativa; es decir, del tránsito de una etapa
                                  murió en Starnberg uno de los                                                              preconvencional a una convencional como
                                  filósofos más importantes del si-                                                          resultado del diálogo racional. Cabe aclarar
                                  glo XX: Jürgen Habermas. Como                                                              que este acto emancipador no lo lleva a
                                  una manera de recordar y rendir                                                            cabo el sujeto de manera autónoma, sino
                                  tributo a su obra, esbozamos al-                                                           los sujetos en diálogo y debate. Para Haber-
                                  gunas características de su pro-            FARIT ROJAS TUDELA es profesor de  teorías de la democracia en la UMSA  mas, la palabra "discurso" significa debate
                                  puesta de democracia delibera-                                                             y controversia; así, su ética discursiva debe
                                  tiva, tan necesaria para los tiem-  la razón comunicativa, la intersubjetividad   Para formular su concepción de demo-  entenderse como resultado de la raciona-
                           E pos que corren.                y la autoafirmación ética del individuo.   cracia deliberativa, Habermas recurre ade-  lidad comunicativa, fruto del diálogo, la de-
                             En más de una ocasión Habermas se si-  La esfera pública racional se desarrolla   más a la teoría del discurso, a la que concede   liberación y el debate.
                           tuó cercano a la tradición republicana, a la   en el debate y la discusión, escenarios en los   un lugar central en el proceso político de for-  En 1992 Habermas publica uno de los
                           cual añadió la dimensión deliberativa para   que se ponen a prueba los argumentos. Se   mación de la opinión pública y de la volun-  libros clásicos del Derecho contemporáneo:
                           la resolución de algunas contradicciones y   distingue entre una esfera pública informal   tad común. Exige, sin embargo, que dicha   Facticidad y validez. Sobre el derecho y el
                           aporías de esta tradición. Sin embargo, va-  —como los medios de comunicación, en   teoría sea institucionalizada en las formas   Estado democrático de derecho en térmi-
                           loró también la importancia de la democra-  particular la prensa, las asociaciones políti-  jurídicas y políticas de los Estados.   nos de teoría del discurso. En esta obra ca-
                           cia liberal, en particular en la construcción   cas y los foros ciudadanos— y una esfera pú-  Su teoría del discurso se construye sobre   racteriza al Derecho como una institución
                           de la esfera individual de cada ser humano   blica formal, constituida por los parlamentos   la polémica que sostuvo con Hans-Georg   de estructura reflexiva sometida a la lógica
                           y en la edificación de instituciones como la   y las formas de democracia participativa —  Gadamer. Para este último, el intérprete no   del discurso. Para Habermas, el Derecho
                           representación, el voto universal y los dere-  iniciativa legislativa, derechos de petición,   puede escapar a su presente ni a sus prejui-  moderno es resultado de un proceso de de-
                           chos individuales, entre otras.   referéndum, plebiscitos, consejos ciudada-  cios, que son condiciones necesarias para la   liberación, argumentación y negociación;
                             Si bien la argumentación a favor de una   nos, etcétera—. La esfera pública supone   comprensión. Habermas introduce en esa   es decir, las normas jurídicas solo son legí-
                           praxis política deliberativa se asoma en su   también el abandono de los espacios secre-  discusión el concepto de mundo de la vida   timas si pueden ser aceptadas por todos
                           obra mayor, la Teoría de la acción comuni-  tos de deliberación y de las opacidades en   —recuperado de la fenomenología de Hus-  los posibles afectados por ellas como par-
                           cativa (1981), no es sino en una conferencia   la toma de decisiones; lo público se opone   serl—, entendido como el mundo en el que   ticipantes de discursos racionales. Así, en
                           de 1992 titulada "Tres modelos normativos   así a lo privado o lo particular, y en su lugar   el individuo desarrolla su existencia. Para   las exigentes condiciones procedimentales
                           de democracia" donde vemos aparecer su   se profesan la transparencia y la informa-  que la acción comunicativa tenga lugar de   y presuposiciones comunicativas de las que
                           propuesta de democracia deliberativa, la   ción. Asimismo, la esfera pública se relaciona   manera satisfactoria, es necesario que los   depende la producción legítima del Dere-
                           misma que será perfeccionada y corregida   con la razón práctica, que permite vincular   participantes en el proceso comunicativo   cho, la razón que pone y examina normas
                           a lo largo de los años.          la actividad política con la moral y hace po-  compartan un mismo trasfondo de expe-  adquiere una forma procedimental. En pa-
                             Pluralidad                     sible un discurso ético de la política. Las de-  riencias y vivencias prereflexivas, a partir de   labras del propio Habermas, la legitimidad
                             Para Habermas, la democracia delibera-  cisiones, las leyes y en general todas las nor-  las cuales se dote de sentido todo lo que di-  de la ley depende —en último término—
                           tiva solo cobra realidad cuando se tiene en   mas tienen su origen en la coincidencia pú-  cen. Sin embargo, este mundo de la vida,   de un acuerdo comunicativo: como parti-
                           cuenta la pluralidad de formas de comuni-  blica de los ciudadanos que razonan en bus-  abierto a la esfera pública, supone dotarlo   cipantes en discursos más o menos racio-
                           cación en las que pueda formarse una vo-  ca de consensos. La esfera pública se erige,   de reflexividad dialógica para potenciar una   nales y en negociaciones más o menos jus-
                           luntad común: no solo por vía del autoen-  entonces, como espacio de discusión y deli-  racionalización virtuosa; así, la acción co-  tas, los asociados bajo la ley deben ser ca-
                           tendimiento ético, sino también mediante   beración en el que se otorga fuerza éticonor-  municativa lleva a cabo un acto emancipa-  paces de examinar si una norma impugna-
                           la ponderación y el equilibrio de intereses a   mativa a una política jurídica de vocación   dor que permite criticar lo preconvencional   da obtiene o puede obtener el acuerdo de
                           través de compromisos, elección racional,   utópica, que se expresa, en términos demo-  y lo no racional del llamado mundo de la   todos los posibles afectados. Solo así una
                           justificaciones morales y coherencia jurídica,   cráticos, en la separación y división de po-  vida. Solo así la modernidad podrá cumplir   norma jurídica es legítima; esto supone su-
                           todo ello a partir de una política dialógica   deres, la democratización interna de los par-  sus promesas de emancipación y se llevará   perar tanto la discursividad positivista
                           representada en deliberaciones suficiente-  tidos políticos y las asociaciones ciudadanas   a cabo una reconstrucción crítica de una   como la iusnaturalista y apostar por una
                           mente institucionalizadas.       impregnadas de libre comunicación y racio-  parte del mundo de la vida.    dimensión democrática del Derecho.
           e2                La política deliberativa debe convertirse   cinio público; la ampliación efectiva de lo pú-  Diálogos   Recuperar la dimensión deliberativa en
           LA RAZÓN        en una política procedimental como núcleo   blico a partir de una participación amplia   Esta reconstrucción racional de las con-  el proceso colectivo de construir las normas
                           normativo de una teoría de la democracia.   con apoyo institucional; y una mayor trans-  diciones del diálogo es denominada prag-  jurídicas básicas de una sociedad es, quizás,
           La Paz,         Para ello se debe recuperar un tesoro perdi-  parencia informativa como medio de lucha   mática universal, encargada de reconstruir   una de las enseñanzas y reflexiones más ri-
           domingo 22      do para la tradición liberal: la esfera pública   contra la corrupción.   las condiciones humanas posibles de todo   cas y profundas que nos deja la filosofía po-
           de marzo        racional, ligada a la deliberación ilustrada, a   Discurso y opinión   entendimiento, a partir de la acción comu-  lítica de Habermas.
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