Page 22 - 12 de abril del 2026 - La Razón
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La caída de René Yahuasi expone un déficit clave: la incapacidad de                               cucha menos la pureza que la eficacia. Y eso,
                                                                                                                             aunque duela, ha sido una constante en todas
                           convertir discurso en conducción política efectiva.                                               las democracias realmente existentes.
                                                                                                                                Luis Revilla, mientras tanto, queda como
                                                                                                                             el beneficiario de ese vacío. No necesariamen-
                           SEGUNDA VUELTA Y EL                                                                               te porque haya protagonizado una epopeya
                                                                                                                             política extraordinaria, sino porque supo man-
                                                                                                                             tenerse en el tablero mientras el otro se des-
                           LENGUAJE DEL PODER                                                                                gastaba. Y a veces esa es la forma más concre-
                                                                                                                             ta de victoria. En política también gana el que
                                                                                                                             resiste mejor, el que espera mejor, el que no se
                                                                                                                             desordena cuando el adversario se fractura.
                                                                                                                                Esa realidad debería incomodarnos. Por-
                                  a no hay segunda vuelta. Y esa                                                             que revela una falla persistente de nuestra cul-
                                   sola frase, tan seca como brutal,                                                         tura política: seguimos confundiendo auten-
                                   dice mucho más de la política                                                             ticidad con capacidad de gobierno. Seguimos
                                   paceña de lo que algunos qui-                                                             creyendo que decir lo que se piensa basta para
                                   sieran admitir. Porque la políti-                                                         conducir una sociedad compleja. Y no. Gober-
                                   ca no siempre se decide en la                                                             nar exige más. Exige densidad verbal, temple,
                                                                                    SEGIO J. PÉREZ PAREDES es historiador y docente
                                   plaza, ni en el entusiasmo de la                                                          cálculo, oportunidad y una comprensión feroz
                                   militancia, ni en el sueño noble                                                          de cómo se construye legitimidad.
                                   de quienes creen que basta con   hizo visible, también. Pudo representar cierto   partidarias o por una estructura que no ter-  No escribo esto para ensañarme con Ya-
                           Y tener razón para llegar lejos. La   cansancio ciudadano y cierta expectativa de   minó de sostenerlo. Puede ser. Pero incluso   huasi. Lo escribo porque su caída deja una lec-
                           política, casi siempre, se decide en el terre-  recambio. Pero no terminó de construir una   aceptando eso, queda en pie una verdad más   ción importante para cualquiera que quiera
                           no frío del cálculo, de la astucia, de la pa-  narrativa con la fuerza suficiente como para   dura: quien quiere gobernar debe prever la   disputar poder en Bolivia. No se puede entrar
                           labra bien usada y del poder administrado   atravesar la maleza del sistema político. No   grieta antes de caerse en ella.   a una pelea de este tamaño con discurso de
                           con inteligencia.                convirtió su figura en una necesidad colectiva.   No basta con indignarse cuando ya fue tar-  protesta y esperar salir convertido en conduc-
                             En La Paz, la segunda vuelta entre René   No logró que su discurso dejara de ser coyun-  de. No basta con denunciar una vez que el ta-  tor histórico. No se puede enfrentar a opera-
                           Yahuasi y Luis Revilla dejó de existir. Y con ella   tural para convertirse en algo más profundo:   blero cambió de manos. No basta con reclamar   dores, siglas, pactos internos, intereses duros
                           se deshizo también una ilusión: la de que una   una promesa de dirección.   cuando el mecanismo ya se cerró. La política   y tiempos institucionales con la sola esperanza
                           candidatura puede sobrevivir únicamente con   Y ahí aparece la diferencia entre el político   suele premiar al que prevé, al que se blinda, al   de que la gente comprenda. La comprensión
                           presencia, convicción y respaldo emocional.   que irrumpe y el político que se instala.   que entiende que una candidatura no solo se   ciudadana importa, sí. Pero el poder exige algo
                           No. En política eso no basta. Para llegar al po-  Toda candidatura seria necesita transfor-  sostiene con votos, sino también con estruc-  adicional: organización del sentido.
                           der no alcanza con incomodar, con denunciar   marse en relato. No basta con tener nombre,   tura, disciplina, alianzas y control narrativo.   La política no es una conversación inocen-
                           o con representar cierto descontento social.   ni con mostrar enojo, ni con apelar a la indig-  Y esto en Bolivia debería entenderse   te entre personas bienintencionadas. Es una
                           Hay que saber construir una narrativa capaz   nación de la gente. El político debe convertirse   mejor que en ninguna parte. Nuestra his-  disputa de intereses administrada con pala-
                           de resistir los golpes del sistema y, más aún,   en una historia capaz de ser compartida, re-  toria política está atravesada por el poder   bras, silencios, gestos, símbolos y reglas. Y en
                           de imponerse sobre ellos.        petida, defendida y hasta temida. Debe con-  de la palabra. Aquí los discursos han levan-  esa disputa, el lenguaje importa tanto como
                             A René Yahuasi le faltó eso.   densar una emoción y al mismo tiempo pro-  tado revoluciones, legitimado liderazgos,   la estructura. A veces más. Porque quien do-
                             No se trata de atacarlo con facilidad ni de   yectar una ruta. Debe inspirar adhesión, pero   incendiado calles y maquillado fracasos.   mina la palabra suele dominar también la per-
                           burlarse de su caída. Se trata de decir una ver-  también respeto. Debe saber tocar el oído del   En Bolivia la lengua nunca ha sido un sim-  cepción del conflicto. Y quien domina la per-
                           dad política elemental: le faltó convertir su voz   ciudadano sin perder la capacidad de golpear   ple medio de expresión. Ha sido estandar-  cepción entra al combate con ventaja.
                           en poder. Le faltó usar el lenguaje no solo   el tablero.         te, cuchillo, himno y coartada. Los caudi-  Por eso sostengo que a René Yahuasi le fal-
                           como vehículo de protesta, sino como instru-  A Yahuasi le faltó esa alquimia.   llos la usaron para convertirse en mito. Los   tó convertir el lenguaje en poder. No para
                           mento de conducción. Le faltó esa mezcla   Le faltó comprender que la política no   demagogos, para hacerse indispensables.   mentir mejor. No para disfrazarse. No para
                           compleja de seducción, firmeza, cálculo y   perdona la ingenuidad. Esa quizá sea una   Los tecnócratas, para disfrazar de raciona-  abandonar sus ideas. Sino para volverlas efi-
                           oportunidad que distingue a los candidatos   de sus leyes más antiguas. El votante pue-  lidad lo que muchas veces solo fue frialdad   caces. Le faltó comprender que una verdad
                           que apenas aparecen de aquellos que real-  de enamorarse de la franqueza. El ciuda-  o privilegio.   mal administrada puede ser derrotada por
                           mente se vuelven inevitables.    dano puede admirar la sinceridad. Pero el   Por eso el problema de Yahuasi no fue solo   una versión más hábil, más oportuna, más se-
                             Porque en política la palabra no es un   poder no premia eso por sí solo. El poder   quedarse fuera de la segunda vuelta. Fue algo   ductora del poder.
                           adorno. Es un arma. Es puente, máscara, es-  exige otra cosa: previsión, lectura del esce-  más profundo: no haber logrado dominar del   Tal vez ahí radique la diferencia entre el
                           pada y llave. Puede abrir caminos o cerrarlos.   nario, manejo de alianzas, sospecha, cál-  todo el lenguaje político como forma de poder.   candidato y el estadista. El primero cree que
                           Puede crear legitimidad o dejar a un candidato   culo, capacidad de anticiparse a la traición   No haber construido una voz que ordenara el   basta con tener razón. El segundo entiende
                           atrapado en la periferia del juego. La historia   y, sobre todo, manejo del tiempo.   conflicto en su favor. No haber instalado un   que la razón, si no encuentra forma y estrate-
                           está llena de hombres que no eran necesaria-  Porque sí: también se gobierna con   relato tan fuerte que incluso sus adversarios   gia, termina perdida en el ruido.
                           mente los más honestos ni los más brillantes,   tiempo.           tuvieran que moverse dentro de sus términos.   La Paz acaba de recordarnos esa verdad
           e6              pero que entendieron una verdad decisiva: an-  Y quien aspira a un cargo tan decisivo   Ese es el punto central. En política no   con una crueldad impecable. No hubo segun-
           LA RAZÓN        tes del mando está el relato. Antes del poder   como la Gobernación de La Paz no puede per-  siempre gana el que tiene la verdad más lim-  da vuelta. Pero sí hubo lección. En política no
                           está la capacidad de decir las cosas de manera   mitirse el lujo de ignorar que la política es, en-  pia, sino el que sabe darle forma, cuerpo, tono   basta con hablar. Hay que saber hacer de la
           La Paz,         tal que los demás no solo las escuchen, sino   tre muchas cosas, administración del peligro.   y dirección. La verdad, sola, muchas veces no   palabra una fuerza de mando.
           domingo 12      que las sientan como destino.    Se puede argumentar que Yahuasi fue perju-  alcanza. Puede ser moralmente admirable,   Y esa, nos guste o no, sigue siendo la ver-
           de abril          Ese fue el vacío de Yahuasi. Estuvo, sí. Se   dicado por maniobras internas, por decisiones   pero políticamente insuficiente. El poder es-  dadera lengua del poder.
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