Page 19 - 12 de abril del 2026 - La Razón
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l 9 de abril de 1952 no fue solo El legado del grito revolucionario del 9 de abril persiste entre avances,
una fecha en el calendario, sino
un cruce de caminos donde Bo- deudas estructurales y la falta de una nueva síntesis nacional.
livia se reinventó. Ese día, el pue-
blo irrumpió en la historia con
la fuerza de la multitud y el EL RUGIDO DEL 9 DE
hambre de justicia. Las calles de
La Paz se transformaron en es-
llido nacional-popular que derrumbó el or- ABRIL: A 74 AÑOS DE LA
cenario de una revolución ges-
E tada durante décadas, un esta-
den oligárquico y abrió paso a la moderni-
dad política.
bras de René Zavaleta Mercado, el mo- REVOLUCIÓN NACIONAL
La Revolución Nacional fue, en pala-
mento en que "la nación abigarrada" se re-
conoció a sí misma. Fue la emergencia del
pueblo como sujeto histórico, la irrupción nacional-popular.
definitiva de los invisibles —obreros, cam- Tercero, la educación intercultural y
pesinos, indígenas, mujeres, clases me- científica debe consolidar el puente entre
dias— que decidieron hacerse oír. tradición y modernidad. En un país donde
El liderazgo plural del MNR conviven más de treinta naciones y len-
Nada de aquello hubiera sido posible sin RAMIRO SÁNCHEZ MORALES es abogado y docente guas, la pedagogía debe ser el instrumento
el liderazgo colectivo del Movimiento Nacio- de la unidad posible: la conciencia de la di-
nalista Revolucionario (MNR), un partido que La nacionalización de las minas, decretada Fragilidad institucional y polarización versidad compartida.
logró articular los múltiples rostros del país. en octubre de 1952, representó un acto de so- política. La atomización partidaria ha sus- Cuarto, la transición ecológica es el nuevo
Víctor Paz Estenssoro, el arquitecto po- beranía material. Las entrañas minerales del tituido al consenso nacional. La política horizonte nacional. El respeto a la "Madre Tie-
lítico del proceso, dio forma intelectual al país volvieron a manos del Estado bajo la Cor- gira en torno a liderazgos circunstanciales rra" —no como retórica, sino como política
proyecto nacional desde una visión refor- poración Minera de Bolivia (COMIBOL). Fue más que a proyectos de Estado. La justicia, pública integral— constituye hoy la forma
mista, articulando la idea de soberanía eco- el intento de convertir la riqueza natural en mientras tanto, sigue siendo rehén del po- contemporánea de justicia social.
nómica y justicia social. motor de desarrollo nacional. der y no su contrapeso. El rugido que aún resuena
Hernán Siles Suazo, su compañero de La reforma agraria de 1953 demolió el or- Crisis ambiental y social. El modelo de des- El espíritu del 52 fue un llamado a la dig-
ruta y figura de profunda sensibilidad social, den feudal. Bajo el lema "la tierra es de quien arrollo depredador amenaza las bases de la nidad, una rebelión contra la exclusión y la de-
encarnó el rostro humano del cambio, con- la trabaja", los campesinos reclamaron siglos vida misma. La deforestación, la escasez de pendencia. Fue el momento en que el país po-
virtiendo la revolución en política concreta, de justicia pendiente. Aunque su implemen- agua y los incendios forestales expresan la pa- pular, ese que vivía "al margen del Estado",
en alfabetización, en inclusión. tación fue desigual y dio origen al minifundio, radoja de un país que busca progreso a costa irrumpió como protagonista. Paz Estenssoro
Walter Guevara Arze, el ideólogo y can- su valor simbólico sigue siendo incalculable. de su futuro ecológico. lo condujo políticamente; Siles Suazo lo hu-
ciller del proceso, aportó la dimensión doc- La reforma educativa, por su parte, demo- Corrupción y desconfianza. La distancia manizó; Guevara Arze lo pensó como proyec-
trinaria y diplomática, intentando situar a cratizó el saber. Expandió la escuela al campo entre el Estado y la ciudadanía se amplía. La to, y Lechín lo sostuvo desde la trinchera obre-
Bolivia como protagonista de un nuevo or- y ligó la alfabetización con la ciudadanía, cre- corrupción, al mismo tiempo cotidiana y es- ra. Cada uno, con sus contradicciones, encar-
den económico latinoamericano. ando un puente entre el conocimiento y la li- tructural, erosiona la legitimidad democrática nó una faceta de la revolución viva.
Y Juan Lechín Oquendo, líder sindical de beración social. y desvía los recursos que deberían alimentar Hoy, cuando Bolivia parece debatirse entre
las minas y símbolo de la clase trabajadora, En conjunto, estas reformas sentaron las el bienestar común. el desencanto y la fragmentación, su ejemplo
fue la fibra movilizadora sin la cual la revo- bases del Estado nacional-popular: un Estado Hacia una nueva síntesis adquiere nueva vigencia. Porque lo nacional-
lución no habría tenido respaldo popular. que, por primera vez, buscó integrar a las ma- Releer el 9 de abril no significa convertirlo popular, más que una ideología, es una ética
En su voz se conjugaban la conciencia so- yorías, reconfigurar la economía y redefinir la en nostalgia, sino en brújula. No se trata de de integración. Es la certeza de que ninguna
cialista y la energía del subsuelo minero. identidad boliviana. restaurar mitos, sino de actualizar sus ense- nación puede sostenerse si margina a la ma-
Esa sumatoria de liderazgos, distintos Crisis y desfiguración del proyecto ñanzas. En el siglo XXI, la revolución ya no se yoría de su gente.
pero convergentes, definió el carácter plural Setenta y cuatro años después, Bolivia si- libra en los fusiles ni en la nacionalización de El 9 de abril no es una reliquia; es un espe-
del MNR original: nacionalista, popular y gue debatiéndose entre la herencia y la trai- minas, sino en los laboratorios, en las aulas y jo. En su reflejo persiste la pregunta que nos
moderno. No fue una revolución dictada ción de esa revolución. Lo que fue una pro- en la ética pública. hace contemporáneos de la historia: ¿seremos
desde los dogmas, sino desde la realidad mesa de emancipación hoy se enfrenta a la in- Primero, Bolivia necesita una segunda capaces de reinventar la revolución como pro-
viva de un país en ebullición. certidumbre de un tiempo en que las clásicas emancipación económica, basada en la diver- yecto de justicia, democracia y soberanía en
Las conquistas fundacionales del 52 tensiones entre Estado, economía y sociedad sificación productiva, la ciencia y la tecnología. el siglo XXI?
Del fragor de aquel abril nacieron trans- reaparecen con nuevos rostros. Innovar no es renunciar al nacionalismo: es La respuesta está, como en 1952, en la
formaciones que delinearon la Bolivia con- Dependencia económica persistente. su evolución necesaria. La soberanía del ahora multitud. Ese pueblo profundo que aún ruge
temporánea. Hoy la estructura productiva continúa an- se mide en conocimiento. desde las minas, los valles, las comunidades y 3e
El voto universal puso fin a la exclusión clada al extractivismo, aunque el estaño fue Segundo, urge establecer un pacto de las ciudades. Porque, al final, el rugido del 9 de
LA RAZÓN
política. Por primera vez, obreros, mujeres, reemplazado por el gas y el litio. Sin una in- institucionalidad y ética pública que reins- abril sigue sonando: no como un eco del pa-
campesinos e indígenas fueron reconocidos dustrialización real ni innovación tecnoló- tale la confianza entre el pueblo y sus go- sado, sino como el llamado incesante de una La Paz,
como ciudadanos plenos. La democracia gica, la promesa de soberanía económica bernantes. La independencia judicial y la Bolivia que aún busca su forma, su coherencia domingo 12
empezó a parecerse al país real. permanece incompleta. transparencia son las nuevas trincheras del y su destino. de abril
de 2026

