Page 44 - 05 de enero del 2025 - La Razón
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6. Escape





                 Dança à Deriva                                                                                      Qué difícil es mantener una con-
                                                                                                                     versación real! Los artistas invita-
                                                                                                                     dos a Dança à Deriva, se dijo,
                                                                                                                     pasábamos 24 horas del día juntos
                                                                                                                     y, todas las tardes, teníamos que
            (parte III): el arte                                                                                     Con alguna excepción, la sensa-
                                                                                                             ¡ hablar de las obras del día anterior.
                                                                                                                     ción con la que yo me quedaba era
                                                                                                             la siguiente: después de las presentaciones,
                                                                                                             en grupos más íntimos y en momentos de
           de conversar con                                                                                  daban sus impresiones reales de las obras.
                                                                                                             distensión con una cerveza en mano, todos

                                                                                                             Mientras que ya en los conversatorios rea-
                                                                                                             les, con la grabadora apuntándote y los/las
                                                                                                             hacedores enfrente, la situación era otra:
                                       el otro                                                               nos palmeábamos las espaldas y nos decí-
                                                                                                             amos que todos los artistas del mundo son
                                                                                                             maravillosos, originales, válidos, necesarios...
                                                                                                               Además, casi no había público externo,
                                                                                                             éramos nosotros mirándonos a nosotros.
                                                                                                             ¿Por qué? Solange Borelli lo dijo un par de
                                                                                                             veces: a ella no le interesa el público porque
                                                                                                             nosotros –los invitados– somos más que
                                                                                                             suficientes para llenar la sala. Muchos de
                                                                                                             los artistas parecían concordar en esa visión
                                                                                                             contra el público o de desinterés ante él (co-
                                                                                                             sa que nunca me había pasado en Bolivia,
                                                                                                             ¿será que porque no tenemos fondos gu-
                                                                                                             bernamentales nos interesa que alguien pa-
                                                                                                             gue entradas para ver teatro?). Pero yo
                                                                                                             intuyo además otra cosa: alguien externo,
                                                                                                             que vaya a ver esas obras, en general, saldría
                                                                                                             renegando. Ni siquiera nosotros –gente del
                                                                                                             mundo del arte– iríamos al festival luego de
                                                                                                             la segunda o tercera noche.
                                                                                                               Y es que son muy pocas las obras (yo diría
                                                                                                             que un tercio de las presentadas) que pen-
                                                                                                             saron en sus espectadores. Señal de eso es
                                                                                                             que, incluso existiendo el espacio del con-
                                                                                                             versatorio, muy pocos creadores ponían so-
                                                                                                             bre la mesa la pregunta explícita de: "¿Qué
                                                                                                             no funciona en mi obra?". Pregunta clave
                                                                                                             teniendo artistas de 11 países diferentes,
                                                                                                             tantas opiniones sobre la mesa... Es un sín-
                                                                                                             toma de un mal mayor: los artistas (¿espe-
                                                                                                             cialmente los de la danza?) no saben
                                                                                                             conversar. Por suerte, hay excepciones en
                                                                                                             este encuentro y con esta última, que a mi
                                                                                                             parecer tiene mucho que enseñarnos, cie-
                                                                                                             rro esta serie de textos.
                                                                                                               4. Amor es mirarse al espejo y no
                                                                                                             romperlo (Argentina)
                                                                                                               Hay muy poco teatro en el festival –solo
                                                                                                             dos obras, esta y "La caja de las voces", del
                                                                                                             elenco guatemalteco Apartamento 302– y
                                                                                                             a veces se siente injusto comparar una obra
                                                                                                             de danza con una de teatro. Sin embargo,
                                                                                                             como ya vimos en los textos anteriores, esa
                                                                                                             posibilidad de conectar con el público no
                                                                                                             es exclusiva de ningún arte escénico; se tra-
                                                                                                             ta de una conciencia y de un trabajo.
                                                                                                               Esa conciencia y ese trabajo son muy ex-
                                                                                                             plícitos en "Amor es mirarse al espejo y no
                                                                                                             romperlo", obra dirigida por Camilo Araya
                                                                                                             y Ailén Boursiac, con diseño escenográfico
                                                                                                             de Boursiac y Agustín Sánchez Labrador, e

        Domingo, 5 de enero de 2025
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