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Escape .5
liderada por Katniss Everdeen. El Jue- zar el odio y el resentimiento al punto un vehículo de cambio social y un re-
go del Calamar se centra en los dile- de hacer aceptable el maltrato a los gistro de las preocupaciones humanas
mas éticos individuales de sus otros e incluso su muerte. Hay toda contemporáneas.
personajes, quienes deben decidir si una lucha por despojar de su humani-
seguir participando o resistir. dad a grupos enteros, etnias y países. Un legado duradero
Por otro lado, John Wick presenta un La decisión de Gi-hun de regresar a Con la confirmación de una tercera
enfoque diferente. La franquicia no se los juegos en El juego del calamar, al temporada, El Juego del calamar sigue
desarrolla en un contexto de desigual- igual que la determinación de Katniss consolidándose como una de las na-
dad económica explícita, sino en un de liderar una rebelión en Los Juegos rrativas más influyentes del siglo XXI.
submundo criminal regido por reglas del Hambre, plantea preguntas funda- Su habilidad para entrelazar una his-
estrictas donde la supervivencia de- mentales sobre el sacrificio personal toria emocionante con un comentario
pende de la habilidad y la lealtad. Aun- por el bien colectivo. Mientras tanto, social incisivo garantiza que permane-
que estilizado y menos político, el la violencia estilizada de John Wick cerá relevante en los años venideros.
universo de John Wick comparte con ofrece un comentario más abstracto, Al igual que Los Juegos del Hambre y
El Juego del Calamar la exploración de pero igualmente poderoso sobre la re- John Wick, la serie no solo cautiva, sino
las consecuencias de participar en un sistencia individual frente a un sistema que también invita a reflexionar sobre
sistema donde la violencia y la traición corrupto. cuestiones fundamentales de la con-
son inevitables. Ambos destacan cómo dición humana.
las decisiones de los protagonistas es- El papel de la cultura pop En última instancia, estas historias
tán condicionadas por su entorno, lo El éxito de estas historias no es acci- no solo entretienen, sino que también
que plantea preguntas sobre el libre al- dental. Su popularidad refleja un mo- iluminan las tensiones y los desafíos
bedrío en sistemas opresivos. mento cultural en el que las audiencias de una sociedad global cada vez más
buscan más que entretenimiento; bus- compleja. Al explorar los límites de la
Un espejo de la sociedad contempo- can sentido. En un mundo marcado moralidad, la supervivencia y la resis-
ránea por la incertidumbre económica y la tencia, ofrecen un retrato poderoso de
La conexión entre estas narrativas polarización social, estas narrativas nuestras luchas compartidas, al tiem-
refleja preocupaciones sociales com- proporcionan tanto catarsis como una po que nos inspiran a imaginar un fu-
partidas en el siglo XXI. Transcurrido forma de reflexión crítica. turo más justo y humano. El Juego del
un cuarto del siglo en curso, la huma- La cultura pop actual, como lo de- Calamar, como otros fenómenos de la
nidad enfrenta desafíos significativos, muestra el impacto global de El Juego PROTAGONISTA. cultura pop, nos recuerda que, incluso
como la creciente desigualdad econó- del Calamar, tiene la capacidad de El actor Lee Jung- en los momentos más oscuros, la hu-
mica, la desconfianza hacia las insti- abordar temas complejos de manera jae interpreta a manidad tiene la capacidad de resistir,
tuciones y la deshumanización accesible, desafiando a las audiencias Seong Gi-hun, el reflexionar y cambiar.
provocada por la tecnología y la glo- a cuestionar sus propias creencias y personaje
balización. Nada raro que, en filosofía, valores. Al hacerlo, trasciende el mero principal de la TEXTO: PABLO DEHEZA
por ejemplo, aparezcan planteamien- entretenimiento para convertirse en serie. FOTOS: NETFLIX
tos como el transhumanismo. Estas
historias, aunque ficticias, sirven como
espejos que permiten a las audiencias
examinar sus propias realidades.
En El Juego del Calamar, la brutali-
dad de los juegos y la indiferencia de
los espectadores ricos hacia el sufri-
miento de los jugadores resaltan la ba-
nalización de la violencia en la cultura
moderna. Este comentario se amplifi-
ca al compararlo con el Capitolio de
Los Juegos del Hambre, donde la élite
disfruta de las competencias como un
espectáculo grotesco que despoja de
humanidad a sus participantes. La crí-
tica implícita es clara: en un mundo sa-
turado de contenido, el sufrimiento
ajeno se convierte en una forma de en-
tretenimiento. Se erosiona y tiende a
desaparecer la empatía colectiva.
Si piensan que esto es queda mera-
mente en historias que pertenecen al
mundo del entretenimiento, vean có-
mo los actores políticos alrededor del
mundo, incluyendo a los de nuestro
país, hablan de sus adversarios como
si se tratase de subhumanos, llamán-
dolos bestias o describiéndolos como
hordas u orcos.
Estas narrativas aspiran a normali-
Domingo, 5 de enero de 2025

