Page 20 - 05 de enero del 2025 - La Razón
P. 20
A20 OPINIÓN
LA RAZÓN DOMINGO, 5 DE ENERO DE 2025
LA A AMANTE 2 CLAUDIA BENAVENTE
Las palabras y su visa
sta A tenía que decidir si este domingo la enorme y cambiante sopa de letras que es el lo mismo, a nadie en nuestro país le quita el
volvía a acercarse a la miseria de la po- diccionario de nuestra lengua castellana (¿o sueño que la RAE le selle la visa a la palabra
lítica boliviana en tiempos de magis- prefiere usted “española”?). La Real Academia “trameaje”, que solo le quita el sueño a quienes
Etrados autoprorrogados y lo que queda Española (RAE) admitió más de 4000 nuevos no les alcanza para pagar dos pesos más hasta
de paciencia en la gente que vive entre filas, in- términos. En verdad, se trata de su barrio. Por lo mismo, aunque muchos que-
flación y restricciones, o si más bien lamentaba palabras que nacieron y crecieron remos que se borre del mapa la palabra “auto-
Claudia con impotencia femenina la forma cómo co- en el uso de los hablantes (y pen- ¿Cuántos bolivianos prorrogados”, será parte de nuestro debate pú-
Benavente menzamos el 2025, con la vida apagada de San- santes y sintientes y escribientes y se sentirán blico y Espada junto a Hurtado pueden maña-
es doctora en dra, en San Julián, por la violencia machista o escribidores y escritores) sin el per- emocionados con na sacar una sentencia constitucional que in-
ciencias sociales si, finalmente, se sumaba a la bronca de la hin- miso real y dorado de la Acade- cluya esta palabra clave en la R.A.E:
y stronguista. chada stronguista por el descalabro desatado mia. La diferencia es que hoy el ingreso al libro “mecanismo para gobernar en medio de la des-
este viernes en nuestra sede de Achumani cuentan con un carnet de identi- gordo de la lengua institucionalización”. Por lo mismo, nos impor-
cuando entre policías y periodistas, se desataba dad. O con visa para un sueño. del vocablo ta menos que el vocablo marraqueta esté ya en
una escandalosa pelea entre dirigentes, con la ¿Cuántos bolivianos se sentirán ‘charquicán’? el libro que los panaderos amenacen con su
justicia y la interesada Federación Boliviana de emocionados con el ingreso al li- desaparición de las tiendas; nos importa más
Fútbol de por medio. O sea, era una competen- bro gordo de la lengua del vocablo el precio de las polleras en la Garita que la de-
cia de tres tipos de indignación. Sin embargo, “charquicán”? A muchos nos alegrará a condi- finición de “chola” en el diccionario; nos impor-
esta A que es boliviana, mujer y stronguista, ya ción de que entre con los huevos bien puestos ta más el precio de la carne a fin de año que la
no encontró, en pleno estreno de año, más pa- y bien grandes y dos pedazotes de queso con ausencia de la palabra “picana” en la biblia pan-
labras para prolongar lamentos bolivianos, fe- los bordes bronceados. ¿Cuántos argentinos re- hispánica que poco dice sobre los condimentos
meninos y stronguistas debido a que, de tan lar- cibieron, con un grito de gol, hace un tiempo de la verdadera picana que sin cuestionamien-
ga y necia crisis política y económica, de tantos ya, el ingreso al arco de los significados com- tos es la de mi abuela y la de mi madre.
crueles asesinatos de mujeres humildes que de- partidos el verbo “gambetear”? Con seguridad Con todo, no es un dato menor la cantidad
jan a tantos niños en absoluta soledad, de tan- hubo que hacer una gambeta a los impulsos interminable de quechuismos y aymarismos
tos secuestros y abandonos fuera y dentro de la conservadores de un mundo de la lengua que que sobrevivieron a la colonización y que hoy
cancha al club de mi papá, a mi tierno tigre, las no cede fácil a las manganetas de los usos idio- se imponen en el diccionario de los caballeros
palabras se vaciaron, los verbos se secaron, los máticos en cada rincón de este universo pan- (como la palabra “cancha”, futboleros del
adjetivos se rompieron y la rabia quedó muda. hispánico donde las palabras ya cruzaron, en mundo). Se llama resistencia. Se llama gla-
Así, la A propuso hablar de las palabras mis- absoluta clandestinidad, las fronteras de los pa- mour. Pero qué le importan estos números al
mas. No de las que no encontramos para este íses. De lo contrario, no podría una cochabam- “minibusero” que baja navegando en sus cum-
tiempo de desesperanza, no de las palabras que bina decir que su amigo chukuta pico verde es bias desde el Cementerio. Como cantó la más
no alcanzan para describir la desilusión, sí de un gil o un cholo limeño decir que lo desma- argentina de todas y la maestra entre maes-
las palabras que lograron su visa para entrar al draron los que ayer fueron sus cuates. tros, Tita Merello: Si me gano el morfi diario,
“gran diccionario”. Como dijo un colega, “hace Lo cierto e inmodificable es que las lenguas qué me importa el diccionario, ni el hablar con
semanas que publicamos la nota”. Verdad. Sin son como el agua. Encuentran inexorablemen- distinción, llevo un sello de nobleza, soy porteña
embargo, unas pocas semanas no bastan para te el camino para transitar y abrirse paso allí de una pieza, tengo voz de bandonéon.
masticar y digerir los nuevos ingredientes de donde no hay el pavimento de lo admitido. Por
PALABROTAS 2 CLAUDIO ROSSELL ARCE
Utopía
quello que es posible y a la vez inal- tenerse y nunca realizarse, la segunda debería que aparece un líder que conduce a los demás
canzable. Depende de muchos facto- motivar a la acción transformadora. La utopía por el escarpado camino hacia la utopía, pero
res, pero seguramente el que resulta puede cumplir tres grandes funciones, a menu- que, inevitablemente al parecer, pierde la brú-
Adeterminante es la naturaleza huma- do complementarias: la de compensación, cuan- jula, el horizonte, la visión, y deja a todos con
na. La utopía puede verse, casi casi tocarse con do se presenta como imagen de algo mejor, que la esperanza frustrada, si es que no pierde hasta
las manos, pero, ay, aparentemente nunca al- se desea para salir de la miseria presente. la razón y comienza a romper lo construido.
Claudio Rossell canzarse. Se atribuye a Thomas More (caste- También tiene una función crítica, cuando Otra estudiosa, F. Vieira, aporta otros ele-
Arce es llanizado Moro) el primer uso de la palabra, por la utopía plantea no solo la posibilidad de un mentos a la comprensión de la utopía; encuen-
profesional de haber titulado con ella su famoso libro, publi- estado de cosas mejor, sino sobre todo sirve tra, por ejemplo, que en los relatos literarios,
la comunicación cado en 1516. Pero lo cierto es que ya en la an- como medida de lo deseable; finalmente, cum- la llegada se produce solo después de tormen-
social. tigua Grecia se representaba el ideal humano ple la función de cambio cuando efectivamen- tas y naufragios, y, aunque no lo dice, es co-
como el oxímoron de posibilidad imposible. te motiva, inspira y cataliza transformaciones mún que tales tragedias se produzcan a causa
Según el diccionario, utopía viene del latín sociales. Es el horizonte de la revolución, sea de la impericia, cuando no abierta estulticia,
moderno, combinando los vocablos griegos de manera violenta, cuando la justicia se sirve del timonel y su equipo. A la utopía se llega sin
que nombran no y lugar. Como la isla del cé- de las personas y no al revés; o de saber cómo, de ella se sale creyendo posible
lebre inglés, empeñado en mostrar a la socie- manera democrática e institucio- A la utopía se llega volver, y siempre, como en el paraíso perdido,
dad de su época que era posible ser mejores, nal, como sueñan los utopistas sin saber cómo, de es imposible regresar. Hay quienes deben vivir
y que siéndolo todos podían vivir mejor. De neoliberales, irónicamente empe- ella se sale creyendo cotidianamente con tal destino, y se atrinche-
eso se trata la utopía como género literario: ñados en demoler la instituciona- ran en sus recuerdos, en sus delirios de poder,
la isla imaginada por More, la Narnia de Le- lidad a la que dicen servir. posible volver, y en el fervor de las multitudes que estuvieron
wis y un interminable etcétera. Su opuesto, Así, no es raro que las utopías siempre, como en el a punto de tocar el cielo con las manos y están
dice el Diccionario, es distopía, es decir la re- de políticos en ejercicio del poder paraíso perdido, es dispuestos a tomarlo por asalto.
presentación de “una sociedad futura de ca- o tomadores de decisiones coinci- imposible regresar Utopía es, pues, el consuelo de la fe en el
racterísticas negativas causantes de la alie- dan apenas en la forma con las porvenir, y por eso hay quien trata de compa-
nación humana”, el ejemplo más manido, y utopías del pueblo. Los primeros rarla con el paraíso de las religiones, que es solo
más cabal, es el 1984 de Orwell. construyen castillos en el aire sin intención al- promesa para la vida ultraterrena; pero tam-
Estudiosa de la utopía, R. Levitas afirma que guna de habitarlos o hacerlos habitables para bién puede ser germen del inconformismo, de
se trata del “deseo de una mejor manera de vivir”, los demás, y se refieren a ellos siempre en tiem- la rebeldía que no está dispuesta a esperar tan-
casi una “propensión”, que lleva a la humanidad po futuro, en forma de promesa que se hace sin to para ver un mundo nuevo, un faro mitológi-
a anhelar una vida mejor; pero, advierte, no es ánimo de cumplir; los segundos sueñan con la co, una estrella que orienta la ruta, pero que se
lo mismo deseo que esperanza: el primero puede posibilidad sin saber cómo hacerla real, hasta aleja con cada paso que se da para alcanzarla.

