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LA RAZÓN OPINIÓN                              DOMINGO,
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                       #FUERADECONTEXTO 2 CLAUDIO ROSSELL ARCE

                            Decían los antiguos, al
                         hablar de esfuerzos vanos,
                             que eran como poner
                         puertas al monte o techo a
                                la selva; es que la
                           naturaleza no puede ser
                         contenida y se asegura de
                            que la vida brote en los
                         lugares menos pensados y
                              de las maneras más
                       sorprendentes. Exactamente
                            lo contrario de muchos
                        emprendimientos humanos.

                          Foto: Claudio Rossell Arce























           SOCIOLOGÍA DE LA VIDA COTIDIANA 2 RICARDO V. PAZ BALLIVIÁN

           Legado




                                  ivimos en una época obsesionada  contarán sobre nosotros. En una de sus refle-     obra silenciosa. Uno es lo que ha sido. Es el
                                  con lo inmediato. La velocidad de la  xiones más conocidas, el sociólogo Zygmunt   sendero que recorrió, las convicciones que sos-
                                  información, la fugacidad de las ten-  Bauman advirtió que la modernidad líquida   tuvo, las luchas que libró y los frutos que co-
                           Vdencias y la ansiedad por el presente  tiende a volver transitorias las relaciones, los   sechó a partir de lo que sembró. La existencia
                           parecen haber reducido el horizonte de nues-  compromisos y las identidades. Todo parece   humana es efímera y el tiempo termina por al-
                           tra existencia al instante. Sin embargo, hay  destinado a durar poco. Frente a esa volatilidad,   canzarnos a todos. Pero hay algo que puede
           Ricardo V. Paz   una pregunta que, tarde o temprano, termina  el legado adquiere un valor aún mayor, porque   sobrevivir a nuestra ausencia y aquello es la
           Ballivián       alcanzándonos a todos: ¿qué quedará de nos-  representa precisamente aquello que resiste al   huella que dejamos en la memoria de quienes
           es sociólogo    otros cuando ya no estemos?             olvido. Es el puente entre una vida individual y   continúan el camino.
                             Desde la sociología de la vida cotidiana sa-  la continuidad de la comunidad.              Ahora bien, existe una dimensión del lega-
                           bemos que la vida humana no se construye   Los antiguos griegos comprendían bien          do que trasciende incluso las obras, los reco-
                           únicamente a partir de grandes aconteci-  esta idea. Para ellos, la inmortalidad no con-  nocimientos y las causas defendidas. Tiene
                           mientos históricos. Como señalaba Alfred  sistía necesariamente en vivir para siempre,    que ver con el amor. Con el amor que recibi-
                           Schütz, la realidad social se teje en las peque-  sino en ser recordado. Permanecer en la me-  mos, ciertamente, porque nadie construye su
                           ñas acciones de cada día, en los gestos apa-  moria colectiva era una forma de trascender   vida sin el afecto, la confianza y el apoyo de
                           rentemente insignificantes, en las decisiones  la muerte. Siglos después, la misma intuición   otros. Sin embargo, el legado más profundo
                           rutinarias que van configurando nuestra iden-  sigue vigente. Al final, lo que sobrevive no son   suele encontrarse en el amor que fuimos ca-
                           tidad y nuestro lugar en el mundo. Somos, en  nuestras posesiones ni nuestros títulos. Tam-  paces de entregar. En la generosidad de nues-
                           gran medida, aquello que hacemos repetida-  poco los aplausos circunstanciales. Lo que    tro tiempo, en la lealtad de nuestra amistad,
                           mente. Por eso el legado no es una cuestión  permanece es el recuerdo de lo que fuimos    en la ternura ofrecida a quienes compartieron
                           reservada a héroes, gobernantes o personajes  para los demás. El legado tiene, además, una   nuestro camino, en la capacidad de aliviar el
                           célebres. El legado es una construcción coti-  dimensión ética. Cada generación recibe una   dolor ajeno y de celebrar sinceramente la feli-
                           diana. Se encuentra en la palabra que orientó  herencia material, cultural y moral de quienes   cidad de los demás. Porque las personas olvi-
                           a un hijo, en la enseñanza transmitida a un  la precedieron. Somos beneficiarios de esfuer-  dan muchas veces nuestras palabras y aun
                           alumno, en la solidaridad brindada a un des-  zos ajenos que hicieron posible nuestro pre-  nuestras acciones, pero rara vez olvidan cómo
                           conocido, en la causa defendida cuando re-  sente. Del mismo modo, estamos llamados a     las hicimos sentir. Y es precisamente en esos
                           sultaba incómodo hacerlo. Cada persona deja  entregar algo a quienes vendrán después. Han-  vínculos, tejidos con amor, respeto y entrega,
                           una huella. La diferencia radica en la profun-  nah Arendt sostenía que toda acción humana   donde suele perdurar la huella más duradera
                           didad de esa marca.                     tiene la capacidad de iniciar algo nuevo en el    de una existencia. Al final, el amor dado es
                                     José Ortega y Gasset afirmaba que  mundo. Esa capacidad creadora implica tam-   quizás la forma más pura y trascendente del
                                   "yo soy yo y mi circunstancia". Nues-  bién una responsabilidad y es la de dejar un   legado humano.
                 Cada generación   tra existencia es inseparable del con-  mundo mejor del que encontramos.             Cuando todo lo demás desaparece, quedan
                   recibe una      texto que nos rodea, pero también de   Por ello conviene detenerse, aunque sea por   los testimonios, los recuerdos y las enseñanzas.
                herencia material,   la forma en que decidimos actuar  un instante, en medio de las urgencias diarias,   Queda la historia que otros contarán sobre
                                   dentro de él. No elegimos todas las  para preguntarnos qué estamos sembrando.     nuestra presencia en este mundo. Y acaso allí
                cultural y moral de
                                   circunstancias de nuestra vida, pero  Porque el legado no se construye al final de la   resida una de las verdades más profundas de la
                    quienes la
                                   sí elegimos la manera de enfrentarlas.  vida, sino que se construye durante ella. Cada   condición humana, que de nuestra breve per-
                   precedieron     Y esas elecciones son las que termi-  decisión, cada acto de coherencia, cada renun-  manencia sobre la tierra, lo verdaderamente pe-
                                   nan definiendo el relato que otros  cia y cada compromiso forman parte de esa     renne será nuestro legado.

                                              GERENTE EJECUTIVO             JEFES DE REDACCIÓN: Boris Góngora V.   n DEPARTAMENTO COMERCIAL
                                                 Eduardo Silva M.                       Erika Ibáñez T.                                            Telf. 2771415
                                                                                                            SUPLEMENTOS: Pablo Deheza S.  LA PAZ : Cel.  67198163
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