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OPINIÓN              A15
                                                                                                    DOMINGO, 17 DE MAYO DE 2026  LA RAZÓN



           HURGANDO EL AVISPERO 2 YURI F. TÓRREZ

           “La Hija Cóndor” o el mestizaje a lo k`ochalo





                                 a película más premiada de   Esta película se inserta en el pro-                         te económico, sino, sobre todo, so-
                                 los últimos tiempos en Bolivia  ceso de encholamiento –no andino                         cio/cultural.
                                 es “La Hija del Cóndor” del ci- donde se carga estigmatizaciones ra-                       Además, Clara es la típica cholita
                           Lneasta, Álvaro Olmos que hoy  ciales--, sino un encholamiento a lo                            cochabambina de hoy: joven, bonita,
                           se exhibe en varios cines. Quizás, por  cochabambino. Obvio, ese proceso                       con escotes y polleras cortas y una
                           el contacto directo desde su niñez con  hay un entrecruzamiento de diversas                    dosis de erotismo significativa: una
           Yuri Tórrez     el universo valluno de este cineasta, su  aristas: etnia, clase y género. En ese               miskisimi moderna. Quizás, recupe-
           es sociólogo.   film está permeado por un aura  contexto, la chola cochabambina qui-                           rando ese rasgo erótico de la chola
                           “k`ochalo”, o sea, por un mestizaje a  zás como un ícono de la cultura po-                     cochabambina. Por eso, esta miskisi-
                           lo cochabambino, pero, popular.   pular no solamente en el ámbito ru-                          mi se desplaza en un péndulo entre
                             Históricamente, una de las regio- ral, sino, también, en el ámbito urba-                     la tradición y la modernidad. Desde
                           nes que se identificó por un fuerte  no ya que como explica                                    siempre, esas cholas eran considera-
                           mestizaje fue, sin duda, Cochabamba.  el historiador cochabam-  Históricamente,                das un peligro por los sectores elitis-
                           A diferencia de otras regiones, el mes- bino, Huáscar Rodríguez   una de las regiones          tas cochabambinos como un proceso
                           tizaje cochabambino –la tesis de Bro- en la cotidianidad de la   que se identificó             de encholamiento. No es casual, por
                           oke Larson—se forjó desde la cultura  ciudad esas formas de                                    lo tanto, estas fiestas de hoy están en
                           popular. Pero, ese mestizaje no fue  vida tienden a destruir   por un fuerte                   la periferia de las ciudades, en este
                           fluido, como sostienen algunos co- esas ideas preconcebidas  mestizaje fue, sin                caso específico, de Cochabamba. Ol-
                           chabambinólogos, sino muy tortuoso  indio/blanco, por ejem- duda, Cochabamba                   mos magistralmente retrata a estas
                           y complejo. Clara, personaje principal  plo, para recrear otros es-                            fiestas que son adaptaciones a las
                           de la película, transita por estos veri- pacios en la cual la tradi-                           performances modernas, aunque se
                           cuetos identitarios del mestizaje. Un  ción y la globalización o lo moderno                    llevan a cabo en los contornos periur-
                           encholamiento que lidia entre lo tra- y la tradición se imbrican.                              banos de la ciudad.
                           dicional y lo moderno. De allí, las ten-  Quizás, la agrupación “Estrellas del                   Entonces, esta película tiene ese
                           siones que sufre Clara al momento de  Valle” se erige en el ícono de este pro-                 matiz de la identidad cochabambina:
                           abandonar su comunidad y a su pro- ceso de adecuación de lo tradición                          el mestizaje, pero labrado “desde aba-
                           pia madre partera en búsqueda de  con la globalización. Clara desembo-                         jo” y enclave de género y generacional
                           nuevos horizontes de vida en la ciu- ca sus dotes de cantante       –en su                     en la cual, esa capacidad adaptiva le
                           dad. Aunque, parece que es un tema  comunidad cantaba susurros andi-                           posibilita como estrategia cultural
                           conocido                       – e inclusive,  nos—tocando un acordeón y cantan-               mantener su identidad, pero, de una
                           para algunos trillados—pero, la capa- do en las “Estrellas del Valle”. Este fe-                forma remozada.  Clara, además, re-
                           cidad de Olmos hace que esta temá- nómeno cultural de las agrupaciones                         torna a su comunidad para ejercer el
                           tica, por muchas señales en la pelícu- de cholitas cochabambinas que ya                        oficio de partera como su madre, re-
                           la, está ubicada en uno de los parajes  son parte de una industria cultural                    cién fallecida, no solo para parir wa-
                           vallunos cochabambinos.          popular con un impacto no solamen-                            was, sino para parir identidad.



           “EL ESCRITOR DEL ABISMO” 2 SERGIO J. PÉREZ PAREDES

           El país y su espejo roto




                              Nada va bien en un sistema po-  por corredores antiguos, donde los                          daño colectivo.
                               lítico en el que las palabras con- mismos fantasmas cambian de nom-                          El desafío de Rodrigo Paz no es so-
                               tradicen a los hechos” —Napole- bre, sigla y máscara.                                      lamente administrar conflictos, sino
                           “ón Bonaparte.                     Rodrigo Paz carga con una Bolivia                           disminuirlos. No basta con hablar
                             Bolivia parece vivir dentro de esa  impaciente, herida e incrédula. No re-                   cuando la crisis ya explotó ni convo-
                           sentencia. Se habla de diálogo, pero  cibió un país simple, pero ningún go-                    car al diálogo cuando las rutas ya es-
           Sergio J. Pérez   las calles se cierran. Se invoca la paz,  bernante recibe jamás un país simple.              tán cerradas. Gobernar es anticiparse,
           Paredes         pero la tensión respira en cada esqui- La política no consiste en heredar un                   escuchar antes del grito y hacer que
           es historiador,   na. Se promete estabilidad, pero la  jardín ordenado, sino en impedir que el                 la autoridad vuelva a significar algo
           escritor, periodista   vida cotidiana se parece a una espera  terreno incendiado se vuelva ceniza.             más que reacción tardía.
           e investigador  interminable. En este país, las pala- Por eso, explicar los problemas no pue-                    Bolivia necesita que las palabras
                           bras llegan vestidas de solemnidad;  de sustituir la obligación de resolverlos.                recuperen su correspondencia con
                           los hechos, en cambio, llegan con pol-  Los bloqueos son la imagen visible                     los hechos. Si se dice diálogo, que
                           vo, bloqueo y cansancio.         de una enfermedad más profunda.                               haya escucha real. Si se dice estabili-
                             Bolivia, hoy, parece un espejo roto:  No son solo interrupcio-                               dad, que haya previsión. Si se dice pa-
                           cada fragmento refleja una parte de  nes del tránsito; son inte-                               tria, que no se use esa palabra como
                           la verdad, pero ninguno muestra el  rrupciones del pacto so-  Hay una diferencia               bandera de ocasión, sino como res-
                           rostro completo. En un pedazo está  cial. Cada bloqueo dice   entre protestar y                ponsabilidad diaria.
                           el trabajador que no llega a su fuente  algo terrible: que hay sec-                              El señor Patria sigue de pie, con
                           laboral; en otro, el estudiante que  tores que sienten que   tomar como rehén                  una pistola invisible sobre la sien. La
                           pierde clases; en otro, el comerciante  solo serán escuchados si   la respiración              sostiene la ineficacia, la impaciencia,
                           que no vende; en otro, el enfermo que  paralizan al resto. Pero   de un país                   la demora del Estado y la costumbre
                           teme no llegar al hospital. Y en el cen- también revela que el Es-                             nacional de confundir presión con
                           tro aparece el señor Patria, con una  tado no ha sabido cons-                                  destino. Si Rodrigo Paz quiere estar a
                           pistola simbólica en la cabeza.   truir confianza antes de                                     la altura de su tiempo, deberá lograr
                             Ese señor Patria puede llamarse  que la protesta llegue a la carretera.                      que los hechos dejen de contradecir
                           Rodrigo Paz. No como caricatura per-  Tampoco se puede romantizar el                           a las palabras.
                           sonal, sino como representación del  bloqueo como si siempre fuera una                           Porque el poder que no resuelve se
                           poder colocado ante su propio labe- épica popular. Hay una diferencia en-                      vuelve ceremonia; la autoridad que no
                           rinto. Algo profundamente borgiano  tre protestar y tomar como rehén la                        escucha, decorado; y la política que pro-
                           ocurre con la política boliviana: cada  respiración de un país. Una democra-                   mete demasiado, pero transforma
                           gobernante cree inaugurar una épo- cia no puede sobrevivir si toda de-                         poco, termina pareciéndose a un espejo
                           ca, pero pronto descubre que camina  manda termina en cerco, amenaza y                         roto: refleja el país, pero no lo repara.
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