Page 22 - 26 de Octubre del 2025- La Razón
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Más allá de las urnas, el verdadero reto es construir un pacto social donde en lugar de ampliar derechos y oportunidades.
Se fracasa cuando la lengua del poder deja de
la política escuche, la economía no humille y el lenguaje no deshumanice.
escuchar a sus propios votantes. La legitimi-
dad es un río: se alimenta a diario o se seca.
Y una nota para quienes perdieron: el ca-
mino no es denigrar al país que no les votó,
sino aprender a nombrarlo sin humillarlo. Si
EL VOTO ENTRE
su proyecto requiere traducir Bolivia al diccio-
nario de las consultoras, parte mal. Si su
apuesta vuelve a medir ciudadanía en tonos
de piel o códigos de barrio, terminará siendo
un club de nostalgias con buenos modales. La
LA HERIDA Y
alternativa democrática se construye con hu-
mildad, no con sarcasmo.
¿Qué hacer, entonces? Tres tareas míni-
mas y urgentes.
LA ESPERANZA es censura: es ética pública. Ni "indio ignorante"
Reconstruir un lenguaje común. No
1.
ni "vendepatria" construyen democracia. El des-
acuerdo es legítimo; la deshumanización, no.
2. Reforma institucional con brújula
social. Justicia independiente y accesible; ór-
ganos de control que controlen; reglas electo-
rales que premien programas y castiguen cau-
dillismos; autonomías que funcionen.
3. Economía de dignidad. Competiti-
SERGIO J. PÉREZ PAREDES es historiador vidad sin expulsar a la mayoría, innovación
sin despreciar oficios, inversión que no expro-
pie futuro. Los números importan, pero la po-
lítica responde por vidas concretas.
as elecciones no solo eligen gobier- "modernidad" con extranjerismos que no quienes madrugan. La que fracasó no fue "ra-
También tenemos una tarea íntima: revisar
nos; diagnostican sociedades. Cada nombran nuestra realidad. cional", fue elitista: confundió datos con vín-
la educación que damos y recibimos. ¿Qué tipo
voto es un síntoma, cada resultado De ahí proviene una enseñanza dura para culos, Excel con esperanza, eslogan con per-
de ciudadano produce un sistema que enseña
una radiografía. Si aprendemos a le- quienes perdieron: no fue un tropiezo táctico, tenencia. La política no es un PowerPoint; es
a admirar al "ganador" pero a desentenderse
erla, Bolivia nos está diciendo que el fue una derrota cultural. Repetir la receta de un contrato moral con la sociedad.
del vecino? Una ciudadanía democrática no
conflicto central no es únicamente Our Brand Is Crisis —creer que un país puede Conviene también bajar el volumen a la
nace de milagros institucionales, sino de hábi-
ideológico, sino moral: la lucha en- organizarse desde un laboratorio de marke- épica fácil. Ganar una elección no exorciza la
tos culturales: respeto, deliberación, responsa-
tre una democracia que se recono- ting— revela la renuncia a comprenderlo. Las historia. Siguen pendientes la reforma de la
bilidad. La democracia no es una religión ni un
ce plural y otra que, aún hoy, intenta campañas importadas suenan pulcras, pero justicia (sin tutelas partidarias), la lucha contra
trámite; es un modo de convivencia que se
L reducir el país a un molde de clase, están mudas frente a la memoria. Se gana con la corrupción (también la que se disfraza de
aprende —y se practica— cada día.
color y acento. narrativa, sí, pero no cualquier narrativa: una eficiencia), la diversificación productiva (más
Al final, lo que esta elección ha devuelto es
Lo primero es entender que el "día D" no que conecte con la experiencia viva de la ma- allá del extractivismo), la calidad educativa (sin
un espejo: nos guste o no, la mayoría habló des-
empieza en las urnas. Empieza años antes, en yoría; no con el déjà vu de los salones. racismo curricular), y la seguridad ciudadana
de la herida y desde la esperanza. Y dijo algo
el modo en que nos miramos. En los chistes, La derecha que se pretende tecnocrática (con prevención real y sin populismo punitivo).
sencillo: el país quiere parecerse a sí mismo. No
en la gramática del desprecio, en la comodi- suele confundir gestión con sensibilidad. La Nada de eso se resolverá con indignación tui-
a una copia de manual, no a una marca ven-
dad de quienes todavía creen que el voto del izquierda que se cree predestinada suele con- tera ni con "gerenciamiento" sin raíces.
dible, no a un anuario de buenas intenciones.
otro vale menos porque no habla como ellos, fundir causa con infalibilidad. Ambas, cuando La democracia se erosiona menos por la
Quiere una política que lo reconozca sin pedir
no viste como ellos, no cita a los mismos au- se niegan mutuamente, se vuelven caricaturas: crítica que por el desprecio. Quien llama "zur-
disculpas por su historia ni por su rostro.
tores. Por eso, el resultado reciente —más allá administración sin alma o moral sin eficacia. dos de mierda" o "ignorantes" a sus compatrio-
La herida vota. Y cuando vota, obliga. Obli-
de nombres— es un mensaje: la mayoría exi- Bolivia no necesita un dogma más; necesita tas no discute ideas, discute jerarquías: pre-
ga a recordar de dónde venimos y, sobre todo,
gió que el poder vuelva a parecerse a la calle, un pacto nuevo: derechos que no se subastan tende reinstalar castas con el lenguaje de la
a decidir hacia dónde vamos. Si convertimos
y no al espejo de un club privado. y economía que no humilla. El dilema no es opinión. Es ahí donde la República pierde su
esa memoria en agenda —derechos, justicia,
En Bolivia, el racismo no desapareció: se "mercado o Estado", sino cómo evitar que alma. El voto no es una prueba de coeficiente
trabajo, respeto—, habremos ganado algo más
volvió respetable. Cambió la cadena por el cualquiera de los dos convierta a las personas intelectual; es un reconocimiento de igual dig-
que una elección: habremos ganado un hori-
sarcasmo, la hacienda por el "análisis técni- en desechables. nidad política. O lo aprendemos o seguiremos
zonte. Si la reducimos a combustible de trin-
co", el látigo por la columna dominical. Se lo El otro gran problema se llama narrativa: tropezando con el mismo peldaño: cambiar
cheras, volveremos a lo de siempre: vencedo-
escucha cuando algunos celebran "la razón" ¿quién cuenta el país y desde dónde? Hay na- de candidatos sin cambiar de cultura.
e6 contra "la emoción", como si pensar fuera un rrativas que nombran sin incluir; otras inclu- Una nota para los ganadores: también se res de turno, país estancado.
LA RAZÓN privilegio hereditario. Se lo ve cuando se acu- yen sin nombrar. La que ha triunfado —con fracasa en la victoria. Se fracasa cuando la ma- La democracia boliviana sobrevivirá a sus
líderes si protegemos lo único que los trascien-
sa de "resentimiento" a quien demanda dig- todas sus limitaciones— fue la que habló des- yoría se confunde con infalibilidad, cuando la
La Paz, nidad. Se lo palpa cuando un sector confun- de la piel, el trabajo informal, la comunidad, representación se vuelve prebenda, cuando la de: la dignidad de los iguales. Ese es el verda-
domingo 26 dero plebiscito, cada día. Y ahí no ganan los
de octubre de "orden" con obediencia de los de abajo y la memoria indígena y mestiza, la dignidad de agenda se reduce a administrar la memoria que gritan más, sino los que escuchan mejor.
de 2025

