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Domingo 3 de agosto de 2025
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lll viene de la página 4
Héctor Aliaga Suárez, en Chuquiapu
Marcka, Novela histórica de la ciudad de
La Paz, refiere: “Replegados los restos de la
expedición cuzqueña después de la derrota
del 2 de noviembre de 1814 en el Alto de La
Paz, hacía el Partido de Puno del bajo Perú,
la personalidad del caudillo Ildefonso de la
Muñecas, en vez de perderse en el anoni-
mato de la derrota, se perfila como uno de
los más intrépidos Caudillos del movimien-
to revolucionario de la época”.
Uno de los realistas más sanguinarios
que conoció esta etapa fue Mariano Ri-
cafort Palacín y Abarca, que llegó el 25 de
octubre de 1816 a la Ceja de El Alto de La
Paz, desde donde sentenció: “pobre pue-
blo de indios, no dejaré piedra sobre pie-
dra, ni más tesoros que lágrimas” (reseña
Historia colonial de La Paz, de Víctor
Santa Cruz). E hizo todos los esfuerzos,
para que así fuera.
En Síntesis histórica de la ciudad de La
Paz , de Julio Díaz Arguedas, se relata: “El 6
de agosto de 1823, cuando la división de
Santa Cruz, llegó a El Alto y cuando sus tro-
pas tomaron los caminos que conducen a
la ciudad, un gentío enorme se apresuró a
salir al encuentro de los patriotas”.
Un mes después, uno de los acérrimos
defensores del fundamento español, “el ge-
neral Pedro Olañeta, se presentó en El Alto
… septiembre de 1823 y antes de atacarla
envió un parlamentario intimando rendi-
ción al intrépido guerrillero Lanza, quien se
negó a deponer las armas... Lanza viendo
que sus tropas eran diezmadas por la enor-
me superioridad de las armas realistas, tuvo En “los altos”
que emprender retirada...” (En Historia en de La Paz y en
imágenes: Ciudad de El Alto, de Johnny Fer- otros territo-
nández Rojas). rios circun-
Casi en el corolario del proceso indepen- dantes se lu-
dentista, “el 7 de febrero de 1825, cerca del chó por la in-
medio día, el Mcal. José Antonio de Sucre, dependencia.
fue recibido por la población en los ‘Altos de
la Ciudad’, para su ingreso triunfal a la ciu-
dad”, según La Paz durante la República de
Rodolfo Salamanca Lafuente.
Finalmente, en agosto de 1825, el cro-
nista encargado de registrar las inciden-
cias, que fueron hechos públicos en la “Im-
prenta del Libertador”, describió la recep-
ción del Libertador en territorio alteño: “La
Municipalidad que estaba aguardando a
S.E. en el alto, le presentó allí un hermoso
caballo, cuyo aderezo tachonado con pie-
zas de oro aumentada su bizarría. Reunido
en este punto todo el acompañamiento,
era un espectáculo muy bello el que pre-
sentaba la bajada que conduce a la ciu-
dad... La bajada de El Alto fue para Bolívar,
una marcha triunfal”.
Los precedentes apuntes, evidencian elo-
cuentemente la contribución efectiva y mi-
litante de este espacio geográfico a la causa
patriótica, es decir, que el territorio alteño
en la misión independentista ¡siempre es-
tuvo de pie! Y ese fue el legado.

