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OPINIÓN A17
DOMINGO, 20 DE JULIO DE 2025 LA RAZÓN
TRIBUNA 2 JOHN MARIO GONZÁLEZ
El vuelco de Trump en Latinoamérica
ula Da Silva ha sido un gran ven- que destruyen las industrias locales como Una cuota de esos mercados podría redi-
dedor de fantasías. Durante dé- las de Brasil, Argentina o Colombia. A la rigirse hacia América Latina, gracias a la
cadas ya, ha intentado posicio- vez, financia obras de infraestructura que cercanía de México, su infraestructura e
Lnar a Brasil como un actor glo- otorgan mercados a sus empresas, gene- integración con Estados Unidos, al igual
bal relevante. Muchos incluso creyeron ran nuevos deudores y consolida su in- que Centroamérica. Países como Chile y
que podría convertirse en miembro per- fluencia regional con países depen- Perú, con sus minerales críticos, así como
John Mario manente del Consejo de Seguridad de la dientes como Brasil. Su lema de coo- Colombia, Argentina o Bolivia, tienen la
González ONU. Sin embargo, Lula ha actuado peración pragmática y no intervención El comercio entre oportunidad de aumentar sus ingresos
es analista como peón geopolítico del eje antiesta- en asuntos internos ha apuntalado a Brasil y Argentina por exportaciones de materias primas y
político e dounidense, lo que ha colocado al país populistas y dictadores como Chávez también se ha atraer significativos flujos de inversión.
internacional, en posición vulnerable frente a la guerra y Maduro en Venezuela u Ortega en erosionado De hecho, pese a la incertidumbre y el
escribe desde comercial de Donald Trump. Nicaragua, quienes destruyen la demo- en favor del fragor de los aranceles, las exportaciones
Madrid. Se elogia que las exportaciones brasi- cracia al tiempo que propulsan la re- mexicanas a Estados Unidos registraron
leñas a China se hayan multiplicado hasta tórica antiestadounidense. engranaje chino un récord histórico en mayo pasado. Un
por 80 veces en los últimos 25 años, aun- Es ese cúmulo de contradicciones el hecho que refuerza la proyección de que
que al costo de desconectar su comercio que alberga el multilateralismo caótico es el momento de relocalizar fábricas al
con Estados Unidos, hasta con la propia de Lula, que no le servirá ni para consoli- sur de la frontera. No es difícil prever que
Argentina y Europa. Esta última anuncia dar un proyecto de influencia regional. ¿O el comercio bilateral entre México y Es-
con alharaca negociaciones de libre co- acaso el legado de Lula será su celestinaje tados Unidos supere pronto el billón de
mercio con Mercosur, aunque se olvida con Irán, con los dictadores venezolanos dólares, consolidándose, sin duda alguna,
que, en los años 90, el intercambio entre o el populismo de los Kirchner? como la frontera comercial más podero-
ambos bloques era casi el doble del ac- Si bien la diplomacia comercial del sa del planeta.
tual. De hecho, Mercosur escasamente palo y la zanahoria arrojará con probabi- Sin embargo, como en todo proceso
existe, pues el comercio entre Brasil y Ar- lidad claros perdedores, también se abren complejo, también existen efectos colate-
gentina también se ha erosionado en fa- amplias oportunidades para América La- rales o paradojas. Los autócratas y dicta-
vor del engranaje chino, triste impronta tina como resultado de la baza de los dores de la región también se benefician,
de los populismos del último cuarto de si- aranceles, la recuperación industrial y los como se han aprovechado de las remesas
glo. Fue precisamente Lula, junto con controles a países puentes o reexporta- de sus migrantes o el auge de las materias
Hugo Chávez y Néstor Kirchner, quien se- dores, como el que Estados Unidos acaba primas. Es que el poder de Estados Unidos,
pultó el Acuerdo de Libre Comercio de las de negociar con Vietnam e Indonesia. aunque vasto, tiene sus limitaciones.
Américas en Mar de Plata, Argentina, en
2005, impulsado por George Bush y con-
cebido por Bill Clinton.
Así, el ultimátum de Trump de impo-
ner aranceles del 50 por ciento a produc-
tos brasileños refleja una larga lista de
agravios y desencuentros con Lula. El
mismo presidente que, en marzo de 2009,
culpaba a “gente blanca con ojos azules”
de la crisis financiera global y que, en no-
viembre de ese año, recibió en Brasil al
presidente iraní Mahmud Ahmadineyad,
ignorando sus llamados a la destrucción
de Israel y los vínculos con los ataques te-
rroristas en Argentina. El mismo líder
que, a través de los BRICS, ha buscado so-
cavar la influencia de Estados Unidos y
los equilibrios hemisféricos.
Lo que está en juego entonces con la
guerra comercial de Trump va más allá
de un pulso económico. Es la apuesta
por preservar la primacía global de Es-
tados Unidos y restablecer su influencia
en el hemisferio occidental, al estilo de
la Doctrina Monroe. Al cortar la excesi-
va dependencia de China de algunos pa-
íses de la región, se redefine también el
papel de América Latina en el nuevo es-
cenario global.
En términos más rudimentarios, buena
parte del superávit comercial chino -de un
billón de dólares- representa una financia-
ción indirecta de Estados Unidos a su prin-
cipal rival, a través de déficits —de casi un
billón de dólares— con Europa, Asia, Amé-
rica Latina, México, Canadá e incluso la
propia China. Muchos países, como Viet-
nam, Tailandia, Indonesia o Bangladés, sir-
ven de plataformas para reetiquetar pro-
ductos chinos que luego se exportan al
mercado estadounidense.
Solo en América Latina, el negocio de
China es redondo: obtiene superávit co-
mercial y materias primas clave para su
modelo de sobreproducción, que amena-
za la estabilidad económica global, mien-
tras inunda a la región con manufacturas

