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A20 OPINIÓN
LA RAZÓN DOMINGO, 22 DE JUNIO DE 2025
TIEMPOS LÍQUIDOS 2 ISABEL NAVIA QUIROGA
Más allá de la fiesta
ste sábado 14 se realizó la entra- dualidad urbana, esta fiesta brinda un es- festividad se convierte en una herramienta
da folklórica del Señor Jesús del pacio de encuentro horizontal, pues jóve- de planificación urbana que combina pa-
Gran Poder. El evento sucede en nes, adultos y ancianos comparten ensa- trimonio, economía y cohesión social.
Eun momento plagado de inesta- yos, experiencias y votos de fe. Ese tejido
bilidad, conflictos, incertidumbre y lo más social refuerza el sentido de pertenen- Más que una fiesta:
difícil: la trágica e irracional pérdida de vi- cia y produce un impacto directo en la un proyecto de ciudad
das humanas. Ante ello, surgieron postu- salud emocional, generando un cálido El Gran Poder no La Entrada del Señor del Gran Poder es
Isabel Navia
ras que propusieron suspender la entrada, espacio de colectividad y orgullo local. es mera algarabía el resultado de siglos de mestizaje, de ofi-
Quiroga
es comunicadora como muestra de respeto a las familias de popular, se trata cios ancestrales y de devociones compar-
y periodista. las víctimas. Tal pensamiento es muy jus- Plataforma para de un poderoso tidas. Su valor no se mide solo en asombro
tificable, correcto y necesario si se analiza la innovación creativa catalizador visual o en cifras de asistencia (o en lamen-
el tema de la entrada como una fiesta, sólo Lejos de ser un evento estático, el tables excesos, que suelen darse), sino en
eso. Sin embargo, es menester percatarse Gran Poder se ha convertido en un la- cultural, social la capacidad de transformar recursos cul-
que se trata de mucho más. boratorio de innovación en artes visua- y económico turales en bienestar tangible: empleo, iden-
El Gran Poder no es mera algarabía les, diseño de vestuarios, tecnología de tidad fortalecida, espacios de encuentro y
popular, se trata de un poderoso catali- espectáculos y narrativas digitales. Las —lo mejor de todo— un horizonte de in-
zador cultural, social y económico que fraternidades y los diseñadores experi- novación creativa con enorme potencial.
articula identidades, potencia oficios tra- mentan con materiales sintéticos y técni- En la madrugada, cuando la última frater-
dicionales y refuerza el tejido social. En- cas de bordado; productores y realizadores nidad concluya su paso, cuando la banda
tenderla como algo más que una fiesta documentan la fiesta con drones; las y los toque la última nota y las máscaras y tra-
es reconocerla como un cuerpo integra- gestores culturales exploran formatos hí- jes sean guardados, quedará un compro-
do, donde cada baile, cada hilo de bor- bridos —presencial y virtual— para lle- miso colectivo y el legado vivo de uno de
dado y cada paso contribuyen a escribir var la “Experiencia Gran Poder” a audien- los aspectos que con mayor contundencia
la historia de una ciudad que late al rit- cias globales. Esta capacidad de adapta- define el alma de La Paz.
mo de su cultura. ción y reinvención consolida a la festividad En un momento como el actual, en que
Al respecto, se puede apuntar al menos como un referente de creatividad urbana Bolivia atraviesa complejos retos de reac-
cinco razones por las cuales este evento y como la comunidad hacedora y laborio- tivación económica y profundas tensiones
merece ser comprendido como un fenó- sa que somos. políticas, apoyar la Entrada del Señor del
meno de alcance integral. Gran Poder no es solo un gesto relaciona-
Impulso al desarrollo do a la cultura, sino una estrategia de co-
Motor de la economía urbano sostenible hesión social y de desarrollo sostenible.
naranja paceña Los recursos generados por la entrada Impulsar esta actividad implica la inyec-
Cada año, la Entrada moviliza decenas aportan. Actualmente, las fraternidades ción de recursos a oficios locales y el for-
de millones de dólares en un solo invierten en restauración de templos, re- talecimiento del orgullo colectivo frente a
día: 68 millones en 2024 y hasta 160 si cuperación de espacios públicos y mejoras discursos fragmentados. En un contexto
se suma los preparativos que arrancan de infraestructura en barrios invitados. de búsqueda de diálogo y paz y de urgen-
meses antes. Esa inyección no solo circula Además, la visibilidad internacional del cia por generar empleo digno, esta fiesta
en las calles el día de la fiesta, sino que se evento atrae turismo cultural, lo que a su actúa como plataforma para el diálogo in-
distribuye en talleres familiares de borda- vez alimenta la renovación de servicios tercultural, el empoderamiento de comu-
do, emprendimientos de vestuario, em- públicos y privados —hoteles, rutas gas- nidades populares y la construcción de na-
prendimientos de música, de maquillaje y tronómicas, circuitos patrimoniales— rrativas compartidas que, con música y
un sinfín de oficios que encuentran en el que benefician a la ciudad más allá de bordado, contribuyen a la estabilidad, la
Gran Poder un mercado garantizado. Esto esas 15 horas de baile. De esa manera, la salud mental y el avance económico.
convierte a la festividad en un “cluster cre-
ativo”: un polo productivo que fortalece
oficios, promueve la creación de microem-
presas y dinamiza sectores como la gas-
tronomía, el transporte y el turismo local.
Patrimonio vivo e identidad
mestiza
En 2019 la UNESCO ha reconocido a
esta entrada como Patrimonio Cultural In-
material de la Humanidad, justamente
porque es expresión viva de un sincretis-
mo religioso y cultural que tiene sus raíces
en las comunidades andinas y en la devo-
ción católica. Cada danza —llamerada,
morenada, diablada, salay, caporal, kulla-
wada— es un manifiesto de memoria co-
lectiva, una plataforma para la transmisión
intergeneracional de saberes y símbolos.
Al asumirlo como patrimonio vivo, visibi-
lizamos la riqueza mestiza de La Paz y rei-
vindicamos el protagonismo de grupos
humanos y zonas que han hecho de esta
celebración su estandarte.
Cohesión social y bienestar
emocional
Aparte de la música y el colorido, la fes-
tividad articula redes de cooperación ba-
sadas en el ayni andino: promesantes, fa-
milias y organizaciones barriales se orga-
nizan en torno a un compromiso religioso
y comunitario que trasciende generacio-
nes. En un mundo marcado por la indivi-

