Page 29 - 01 de Junio del 2025 - La Razón
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Las elecciones de 2025 no serán simplemente
        un nuevo juego, están en mesa aspectos

        fundamentales de nuestra democracia.


        LA PARTIDA FINAL:






        TRAICIONES, PODER Y




        PEONES EN FUGA















                                                                 SERGIO J. PÉREZ PAREDES es historiador


               cta, non verba. Hechos, no   Ya sabemos qué pasará: habrá ruptu-  ahora, nadie ha roto nada.   ron el cielo por asalto. Lo fue en 1982,
                palabras. Que se hable poco   ras, traiciones, acusaciones, coqueteos   Entre alfiles mercenarios y torres  cuando resucitó la democracia. Lo fue
                y se haga mucho, decían los   ideológicos, alianzas contra natura. El  quebradas: ¿quién mueve las piezas  en octubre de 2003, cuando el pueblo
                antiguos. Pero en Bolivia su-  libreto está escrito. La pregunta ya no  realmente?        forzó una renuncia presidencial sin dis-
                cede lo contrario: hablamos   es qué harán los políticos, sino cuánto   La política boliviana actual no se  parar una bala. Y puede volver a serlo.
                mucho, prometemos más y   tardarán en hacerlo.            juega en el Parlamento ni en las calles.   La última jugada está en nues-
                cumplimos casi nada. Las   De ideales a imposturas: la derrota  Se juega en las sombras. En las salas  tras manos
                palabras se han vuelto   del relato democrático           de redacción cooptadas, en los conse-  Esta columna no pretende anticipar
                humo, las promesas, papel   Tras la caída de Evo Morales en  jos empresariales que patrocinan can-  ganadores. No es una quiniela electoral,
        Amojado. Y así, mientras los     2019, hubo un instante de aire nuevo.  didatos, en los clubes selectos donde  es una advertencia. El tablero está ser-
        discursos se inflan de épica y pueblo,   Breve, ingenuo. Se creyó que la transi-  se diseñan campañas y se manipulan  vido, y cada uno de nosotros debe de-
        las acciones se enredan en cálculos y   ción daría paso a una renovación po-  encuestas. Allí están los verdaderos ju-  cidir si sigue siendo espectador, ficha o
        traiciones.                      lítica, a nuevas reglas. Pero lo que si-  gadores. El ciudadano solo es ficha,  jugador. La última jugada no la hará un
           El tablero está sobre la mesa. Las   guió fue una borrachera de poder mal  decorado, estadística.   caudillo redentor, sino una ciudadanía
        piezas se disponen una vez más, pero   digerida. Gobiernos transitorios con-  El poder en Bolivia ha mutado: ya  lúcida. La política no puede seguir sien-
        ya no son nuevas. Están gastadas, con   vertidos en máquinas de revancha, el  no es la capacidad de transformar,  do una guerra de supervivencia entre
        grietas de mil batallas y traiciones. Las   regreso del MAS con viejos métodos,  sino de resistir. No se trata de conquis-  élites; debe volver a ser un espacio de
        elecciones presidenciales de 2025 no   y la oposición desdibujada entre egos  tar un país, sino de administrar su es-  construcción colectiva.
        serán una partida más; serán la parti-  personales y discursos de cartón.   cepticismo. Cada elección es una ba-  No se trata solo de elegir al menos
        da. La definitiva. Porque detrás de   En este 2025, las figuras emergen-  talla por el esqueleto institucional, por  malo. Se trata de comenzar a edificar
        cada candidato, cada consigna y cada   tes no han demostrado ser el relevo  el botín del aparato estatal, por los  nuevas reglas. De exigir debates reales,
        pacto, se esconde una verdad incómo-  moral ni estratégico que se necesita-  contratos y las impunidades. Y los pe-  planes concretos, compromisos veri-
        da: esta no es una simple contienda   ba. Eduardo del Castillo, quien duran-  ones —nosotros— seguimos mar-  ficables. De renunciar a la lógica de los
        democrática. Es una lucha brutal por   te su gestión como Ministro de Go-  chando, creyendo que elegimos algo.   mesías y abrazar la ética de la corres-
        el control simbólico de un país agota-  bierno —y ahora ya no lo es— repre-  Un país fragmentado que no olvida  ponsabilidad. Bolivia no necesita más
        do, una nación que lleva demasiadas   sentó la figura del joven tecnócrata  pero tampoco reacciona   líderes carismáticos: necesita ciuda-
        décadas jugando ajedrez con trampas.   con mano dura, ha quedado atrapado   La democracia boliviana está heri-  danos que no se dejen embaucar.
           La política como un arte oscuro: entre   en su propio laberinto de excesos y  da. No solo por la corrupción estruc-  Porque la partida final no se juega
        peones disfrazados y reyes en retirada   subordinación al viejo modelo masis-  tural, sino por la desafección emocio-  solo en las urnas. Se juega todos los
           En Bolivia, la política ha dejado de   ta. Andrónico Rodríguez, eterno delfín  nal. El voto ya no es un acto de espe-  días: en la universidad, en la escuela,
        ser un arte de gobierno para conver-  cocalero, oscila entre ser un símbolo  ranza, sino una rutina dolorosa. Va-  en el sindicato, en las redes, en el ba-
        tirse en un arte de supervivencia. Y   de continuidad y una marioneta del  mos a las urnas como quien acude a  rrio. Se juega cuando decidimos entre
        como en todo ajedrez complejo, la cla-  ala más ortodoxa del oficialismo.   un funeral, sabiendo que el difunto no  la indiferencia y la organización, entre
        ve no está en las jugadas evidentes,   Jaime Dunn y Rodrigo Paz inten-  resucitará. Nos han enseñado a votar  la queja y la propuesta, entre el opor-
        sino en las silenciosas: los pactos que   tan perfilarse como la "tercera vía",  por miedo, no por convicción. Y ese  tunismo y la coherencia.
        no se anuncian, las traiciones que se   como outsiders racionales, pero su  miedo ha parido presidentes que go-  George R.R. Martin tenía razón: el   7e
        gestan entre sonrisas, las lealtades tan   ambigüedad programática y sus alian-  biernan desde la sospecha, no desde  poder reside donde decidimos que re-  LA RAZÓN
        volátiles como el viento de La Paz.   zas de último minuto los convierten  la confianza.          sida. Y es hora de decidir mejor.
           Vivimos en un país donde las juga-  en piezas tan previsibles como las an-  Sin embargo, no todo está perdido.   El tablero está sobre la mesa. La
        das se anticipan no por inteligencia   teriores. No hay outsider sin coraje. No  Bolivia es una tierra impredecible. Lo  historia nos observa. La pregunta es   La Paz,
        colectiva, sino por costumbre cínica.   hay renovación sin ruptura. Y hasta  fue en 1952, cuando los obreros toma-  simple, brutal y urgente: ¿Jugamos?   domingo
                                                                                                                                                1 de junio
                                                                                                                                                  de 2025
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