Page 16 - 19 de abril 2026 - La Razón
P. 16
A16 OPINIÓN
LA RAZÓN DOMINGO, 19 DE ABRIL DE 2026
GRAVITAS 2 JOHNNY NOGALES VIRUEZ
El poder es un préstamo
n la antigua Roma, cuando un general con claridad. Deja de escuchar. Y cuando termi- luego se justifica… y termina en la impunidad.
obtenía una victoria extraordinaria, el na de convencerse de que está por encima de La historia, sin embargo, siempre cobra la fac-
Senado podía concederle el honor de todos, el siguiente paso suele ser colocarse tam- tura. Los imperios caen. Los gobiernos termi-
Ecelebrar el triumphus, la mayor distin- bién por encima de la ley. nan. Lo que parecía inamovible se disuelve con
ción reservada a un vencedor. Ahí el poder cambia de naturaleza. Deja de el tiempo. Y lo que se creyó eterno revela, al final,
Era la representación misma del poder. La ser un encargo y empieza a vivirse como pro- su verdadera condición de transitorio.
Johnny Nogales
ciudad se convertía en escenario. El general piedad. El poder desmedido, visto de cerca, impresio-
Viruez
avanzaba en un carro dorado, tirado por ca- Y eso no es una lección antigua. na. Visto a la distancia, no deja más que ruinas.
es abogado y
ballos blancos. Su rostro se pintaba de rojo, Hoy, cuando el país inicia un nuevo ciclo po- Ese extravío no es exclusivo de la política. Se
analista político
como el del dios Júpiter. Vestía púrpura, lle- lítico con un gobierno nacional reciente y se repite allí donde el éxito infla el ego; ya sea en lo
vaba corona de laurel. Durante unas horas apresta a recibir nuevas autoridades -alcaldes, intelectual, en lo económico, en lo artístico. Pero
dejaba de ser un hombre común y pasaba a gobernadores, servidores públicos-, esa escena en la función pública tiene un costo mayor, por-
encarnar algo más grande que él mismo. La romana deja de ser historia y vuelve a ser una que no sólo degrada a quien lo ejerce, sino que
multitud lo aclamaba. Ese era, precisamente, advertencia. arrastra a millones con él.
el riesgo. Más aún en sociedades como la nuestra, don- Por eso convendría recuperar aquella anti-
Los romanos no eran ingenuos. Sabían que de la debilidad institucional ha gua prudencia. No como símbolo, sino como
el poder no sólo se ejerce; también se siente. Y abierto paso al caudillismo, y El poder disciplina.
que, cuando se lo siente demasiado, empieza a donde el voto, que debería ser un desmedido, visto de Cada vez que alguien accede al poder, se le
deformar a quien lo ejerce. acto de ciudadanía, corre el ries- cerca, impresiona. debería recordar que no está por encima de su
Por eso, detrás del vencedor marchaba un es- go de convertirse en un meca- condición humana ni de la ley.
clavo. No formaba parte del espectáculo. No era nismo para investir de poder casi Visto a la distancia, Que no es dueño de lo que administra.
símbolo de gloria. Era un recordatorio. Durante personal a quienes, por momen- no deja más que Que no es eterno.
todo el recorrido debía inclinarse y repetir una tos, terminan comportándose ruinas. Que no es indispensable.
frase breve, que contrastaba con el ruido del como pequeños reyezuelos. Que todo poder tiene un límite.
triunfo. Le decía al oído: “Memento mori” (“Re- En nuestra política hemos Y que el que olvida eso, deja de servir… y em-
cuerda que eres mortal”) visto ese proceso demasiadas veces. Hombres pieza a abusar.
No era una burla ni un gesto de humildad for- que llegaron con respaldo legítimo y terminaron El poder, como la vida, no se posee. Se recibe,
zada. Era una advertencia. Roma entendía que creyendo que su mandato no tenía término. Se se ejerce y se devuelve. Porque, en el fondo, siem-
el peligro no estaba en la victoria, sino en lo que rodearon de complacientes, confundieron adhe- pre fue apenas un préstamo.
el vencedor podía llegar a creer sobre sí mismo sión con obediencia y acabaron actuando como Y quizá por eso, cada vez que alguien accede
después de ella. si el país, la región o el poblado les perteneciera. al poder, convendría que una voz -aunque inco-
Porque cuando un hombre empieza a sentir- No ocurre de un día para otro. Empieza con mode- le recuerde quedamente:
se indispensable o todopoderoso, deja de mirar el aplauso, se agazapa en la convicción personal, “Memento mori”.
SOCIOLOGÍA DE LA VIDA COTIDIANA 2 RICARDO V. PAZ BALLIVIÁN
Carta a mi mismo
e hablo desde el epicentro de un terremo- pura. Cuando uno ya no espera nada de la vida, de las ambiciones, pero estoy más vivo que nunca
to silencioso que tú también habitas. A cuando se siente un fantasma, ocurre un milagro. para el mundo de los afectos y la contemplación".
mis sesenta y seis años, te confieso que El miedo se evapora. Ya no tenemos que demos- Abracemos esa condición de espectros con
Thay mañanas en las que me despierto, trarle nada a nadie. Esa "muerte" que experimen- una sonrisa cómplice, porque solo los que ya no
miro mis manos, esas manos que han escrito mi- tamos es en realidad el desprendimiento de todas tienen nada que perder pueden ganarlo todo en
les de páginas, que han sostenido cuerpos amados las cargas que no eran nuestras. Ahora, el sentido la paz de una tarde tranquila. Mi calidez hacia ti
Ricardo Paz
y que hoy muestran las manchas del tiempo, y no ya no es una meta sublime en el horizonte, sino nace de esa misma herida. Estamos juntos en este
Ballivián
me reconozco. Siento, como tú, esa extraña vibra- la calidez de una taza de café, el asombro ante un extraño y hermoso naufragio.
es sociólogo
ción de la "muerte en vida". Es una sensación gé- amanecer que no nos debe nada, o la ternura de Al final, querido amigo, quizá esta sensación
lida, la de ser un actor que sigue en el escenario una conversación donde las palabras ya no buscan de ser un espectro no sea una condena, sino el úl-
cuando el público se ha marchado, las luces se han convencer, sino simplemente acompañar. timo y más sagrado de los privilegios. El de mirar
apagado y el guion se ha terminado. ¿Cómo se si- Viktor Frankl, quien encontró sentido en medio la existencia sin la urgencia de poseerla. Si nos sen-
gue respirando cuando el aire ya no alimenta el del horror absoluto, nos enseñó timos muertos es porque finalmente hemos si-
alma, sino solo los pulmones? que la última de las libertades hu- lenciado el ruido ensordecedor de las expectativas
He pasado décadas refugiado en los libros, bus- manas es elegir nuestra actitud Mientras haya una ajenas, y en ese silencio sepulcral, lo que queda
cando desde los clásicos hasta mis contemporá- ante el destino. Si la vida nos ha pizca de asombro no es la nada, sino el latido desnudo de nuestra
neos una respuesta que hoy, frente al espejo, me quitado el sentido que conocía- en tu mirada, no propia humanidad.
parece insuficiente si no se siente en la piel. Lo que mos, nuestra labor hoy no es bus- importa que el Te lo digo con el corazón en la mano y la piel
nos sucede es que hemos llegado a la "gran des- carlo en el pasado, sino crearlo en marcada por los inviernos … y lo repito, seguir vi-
nudez". Durante toda la vida, el sentido nos venía este mismo instante, con la fragi- mundo te crea viendo con sentido cuando todo parece haberse
impuesto desde fuera: los hijos que criar, la carrera lidad de quien sabe que el tiempo muerto apagado es el acto de fe más sublime que existe.
que construir, las batallas políticas que ganar, el es un regalo breve. Yo decido se- Es encender una cerilla en mitad de la noche eter-
prestigio que mantener. Éramos necesarios. Y de guir viviendo porque, aunque me na, no para iluminar el camino de regreso, que ya
pronto, el mundo sigue girando sin pedirnos per- sienta un espectro, todavía puedo conmoverme. no existe, sino para contemplar, con una lágrima
miso, y esa utilidad desaparece. La angustia que Puedo sentir el peso de un libro, el aroma de la tie- de gratitud y una sonrisa cansada, la belleza des-
sientes es el eco de ese vacío. rra húmeda o la vibración de una idea nueva. El garradora de haber estado aquí, de haber amado,
Pero déjame decirte algo que he aprendido entre sentido es ahora un acto de rebeldía íntima y de- de haber sufrido y de seguir siendo, a pesar de
desvelos y lecturas. Esa sensación de estar muerto cido que este momento vale la pena simplemente todo, el testigo consciente de nuestro propio e irre-
es, paradójicamente, el inicio de la verdadera liber- porque estoy aquí para testificarlo. petible crepúsculo.
tad, una que solo se alcanza a nuestra edad. No estás solo en esa penumbra. Estamos en Mientras haya una pizca de asombro en tu mi-
Si sentimos que ya estamos muertos, es porque esa edad donde la luz es distinta, más tenue pero rada, no importa que el mundo te crea muerto.
ha muerto nuestra "máscara", no nuestra esencia. más real. Seguir viviendo con sentido cuando pa- Estarás más vivo que todos aquellos que corren
Kierkegaard hablaba de la desesperación como rece que no queda nada es, quizá, el acto de amor sin saber hacia dónde, porque tú, por fin, has
una enfermedad del espíritu, pero también como más grande que podemos tener hacia nosotros aprendido a habitar el presente con la serenidad
el preámbulo de la fe o de la autenticidad más mismos. Es decir: "Estoy muerto para el mundo de quien ya no le teme a la nada.

