Page 23 - 29 de marzo del 2026 - La Razón
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n Bolivia, hablar de autonomías   Los gobiernos subnacionales revelan la contradicción estructural de un
               no es simplemente referirse a un
               modelo de descentralización ad-  Estado que proclama la descentralización pero practica el centralismo.
               ministrativa. Es, en rigor, hablar
               de una disputa histórica por el
               poder, de una tensión no resuel-  AUTONOMÍAS
               ta entre el centro y las periferias,
               entre la voluntad de gobernar
               desde el Palacio y la necesidad
        E de construir Estado desde los te-  SIN UNA CULTURA
        rritorios. Las autonomías no son un acce-
        sorio del sistema político boliviano: son su
          Desde la promulgación de la Constitu- AUTONÓMICA REAL
        condición estructural de funcionamiento
        en el siglo XXI.
        ción Política del Estado de 2009 —resulta-
        do del proceso constituyente impulsado
        durante el gobierno de Evo Morales— Bo-
        livia adoptó formalmente un modelo de
        Estado autonómico. Sin embargo, más allá
        de su consagración normativa, la pregunta
        de fondo sigue vigente: ¿se ha comprendi-
        do realmente el significado político, eco-              SERGIO J. PÉREZ PAREDES es historiador y docente
        nómico y estratégico de las autonomías?
          La respuesta, a la luz de los acontecimien-  de “doble poder” o “poder en las sombras”   un Ejecutivo que no logra articular alian-  carga. Gobernaciones y municipios deben
        tos recientes, parece ser negativa.   no son meras especulaciones retóricas, sino   zas territoriales, gobiernos subnacionales   demostrar capacidad de gestión, transpa-
          Las últimas elecciones subnacionales han   síntomas de una crisis de legitimidad. La fi-  que operan de manera aislada o confron-  rencia y compromiso con el desarrollo lo-
        dejado un escenario político fragmentado,   gura de Luis Arce se encuentra constante-  tacional, y una ciudadanía que percibe un   cal. La autonomía sin responsabilidad es
        donde el Órgano Ejecutivo central enfrenta   mente contrastada con la influencia persis-  Estado incapaz de responder de manera   simplemente anarquía institucional.
        una realidad incómoda: la imposibilidad de   tente de Evo Morales, generando la sensa-  coherente a sus demandas.   Finalmente, es necesario replantear la cul-
        consolidar alianzas territoriales sólidas. Go-  ción de un gobierno dividido entre la forma-  Pero el problema no es únicamente polí-  tura política del país. Bolivia no puede seguir
        bernaciones y municipios, lejos de constituirse   lidad institucional y el control político real.   tico; es también estructural. Bolivia es un país   entendiendo el poder como un juego de suma
        en brazos operativos del poder central, se han   Esta dualidad impacta directamente en la   profundamente heterogéneo, con realidades   cero, donde el avance de uno implica la derro-
        transformado en espacios de disputa, resis-  relación con las autonomías. Los gobiernos   económicas, culturales y geográficas diversas.   ta del otro. En un Estado autonómico, el poder
        tencia y, en algunos casos, de abierta oposi-  subnacionales no solo negocian con el Ejecu-  Pretender gobernarlo desde una lógica cen-  es necesariamente compartido.
        ción. Este fenómeno no es menor. En un Es-  tivo, sino con un entramado de actores de po-  tralista no solo es ineficiente, sino inviable. Las   Hoy, Bolivia se encuentra frente a un mo-
        tado autonómico, la gobernabilidad no se   der que no siempre operan bajo reglas claras.   autonomías, en este sentido, no son una op-  mento decisivo. Las nuevas autoridades sub-
        construye únicamente desde el nivel central,   El resultado es un sistema político donde la   ción: son una necesidad.   nacionales, surgidas de un proceso electoral
        sino desde la articulación efectiva con los go-  coordinación se reemplaza por la desconfian-  Sin embargo, esta necesidad plantea un   que ha dejado sorpresas significativas, tienen
        biernos subnacionales.           za, y la planificación por la improvisación.   dilema. ¿Cómo construir un proyecto nacional   la oportunidad de redefinir la relación entre el
          Aquí radica el núcleo del problema: Bolivia   En este contexto, surge una pregunta fun-  en un contexto de fragmentación política y te-  territorio y el poder. Pero esta oportunidad
        parece insistir en una lógica de poder centra-  damental: ¿puede un Estado autonómico so-  rritorial? ¿Cómo articular un horizonte común   puede convertirse en crisis si no se logra arti-
        lizado dentro de un diseño constitucional des-  brevivir sin una cultura política que respete y   cuando los actores de poder operan bajo lógi-  cular un proyecto común.
        centralizado. Es una contradicción estructural   fortalezca la autonomía?   cas divergentes?         El riesgo es claro: un país donde el Ejecu-
        que erosiona la capacidad de planificación es-  La experiencia comparada demuestra que   La respuesta no es sencilla, pero pasa ne-  tivo no logra gobernar más allá del centro,
        tatal. No se puede pensar el destino de un país   la descentralización efectiva requiere algo más   cesariamente por redefinir el rol de las auto-  donde las autonomías operan como islas po-
        diverso, plurinacional y territorialmente com-  que normas constitucionales. Requiere volun-  nomías en el sistema político. No se trata de   líticas y donde el poder real se desplaza hacia
        plejo desde una sola voluntad política.   tad política, institucionalidad sólida y, sobre   debilitarlas ni de subordinarlas, sino de inte-  espacios informales y poco transparentes.
          Las autonomías no son obstáculos para   todo, una comprensión estratégica del terri-  grarlas en una lógica de cooperación. El Esta-  En ese escenario, la pregunta deja de ser
        el poder; son, o deberían ser, instrumentos   torio. Países con modelos autonómicos exito-  do autonómico no puede funcionar como una   teórica y se vuelve urgente: ¿quién gobierna
        de gobernanza. Permiten adaptar políticas   sos han entendido que el poder compartido   suma de partes desconectadas; requiere un   realmente Bolivia?
        públicas a realidades locales, optimizar la   no debilita al Estado, sino que lo fortalece.   mecanismo de coordinación que respete la   Las autonomías, lejos de ser un proble-
        gestión de recursos y, sobre todo, demo-  En Bolivia, en cambio, persiste una vi-  autonomía sin sacrificar la unidad.   ma, son parte de la respuesta. Pero solo lo
        cratizar la toma de decisiones. Sin embar-  sión patrimonialista del poder. Las auto-  Esto implica, en primer lugar, abando-  serán si se comprenden en su verdadera
        go, cuando el Ejecutivo percibe a las auto-  nomías son vistas como cuotas, como es-  nar la lógica de confrontación. El Ejecutivo   dimensión: como el espacio donde se
        nomías como espacios adversos en lugar   pacios de control político, más que como   debe entender que gobernar en un Estado   construye el Estado desde abajo, donde el
        de aliados estratégicos, el sistema entra en   instancias de gestión pública. Este enfo-  autonómico implica negociar, ceder y   poder se distribuye para ser más eficaz y   3e
        una dinámica de bloqueo.         que reduce la autonomía a una lógica de   construir consensos. No es una debilidad;   donde la democracia se profundiza.
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          El problema se agrava cuando el poder   reparto, donde lo importante no es la efi-  es una condición del sistema.   De lo contrario, seguirán siendo lo que
        se fragmenta no solo territorialmente, sino   ciencia gubernamental, sino la acumula-  En segundo lugar, las autonomías de-  hoy parecen: territorios de disputa en un   La Paz,
        también internamente. Bolivia atraviesa un   ción de poder.       ben asumir su responsabilidad. La autono-  país que aún no ha decidido cómo quiere   domingo 29
        momento político donde las percepciones   El resultado es un sistema disfuncional:   mía no es solo un derecho; es también una   ser gobernado.   de marzo
                                                                                                                                                   de 2026
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