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A8 NACIONAL
laRazón LUNES, 20 DE OCTUBRE DE 2025
En las elecciones de primera vuelta, el partido del presidente electo, PDC, consiguió
la primera mayoría legislativa, aunque insuficiente para sus planes y reformas.
El nuevo mandatario
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fuerzas políticas tie- necesitará de alianzas años de gestión
nen presencia en debe cumplir la
el Senado nueva Asamblea
para su gobernabilidad
El PDC ganó ayer y
cuenta con la primera
mayoría legislativa
AYLIN PEÑARANDA n LA PAZ
Un nuevo capítulo de la historia
boliviana se teje y con él arriban
nuevos desafíos. Para el próximo
Gobierno, uno de los principales
estará en la Asamblea Legislativa,
pilar que es fundamental para
efectivizar sus políticas.
Y es que ni el Partido Demócra-
ta Cristiano (PDC) ni la alianza Li-
bertad y Democracia (Libre) tie-
nen holgada la mayoría que le ga-
rantice gobernabildad. El presi-
dente electo Rodrigo Paz Pereira
tendrá que asegurarse alianzas.
“Lo que tenemos es una
Asamblea Legislativa que se ca-
racteriza ahora por la presencia
plural de varias fuerzas políticas,
lo cual no hubo en el pasado re-
ciente, donde había un predomi-
nio del Movimiento Al Socialismo
(MAS)”, explicó en entrevista con
La Razón la politóloga y analista
política María Teresa Zegada.
En la Cámara de Senadores, el
PDC cuenta con 16 legisladores,
Libre, 12; Unidad, siete, y Autono-
mía Para Bolivia (APB-Súmate),
uno. En Diputados, la cantidad de
legisladores permite la presencia
de PDC, Libre, Unidad, APB-Sú-
mate, además del MAS, Alianza
Popular (AP) y Bio Yuqui.
Es decir, serán cinco años de
una Asamblea Legislativa diversa,
pero sin mayorías absolutas. “En
este futuro legislativo sí se espera
y, además, casi se vuelve una con-
dición que las distintas fuerzas
políticas, sobre todo las tres prin-
cipales, tengan que generar acuer-
dos para poder viabilizar la gober-
nabilidad del país”, dijo.
La situación casi evoca lo que
años atrás era una realidad: una
gobernabilidad con necesaria-
mente el respaldo del Congreso.
Entre 1985 y 2002, los candida-
tos no habían conseguido la ma-
yoría absoluta del voto popular
que requería la norma para hacer-
se con la silla presencial.
Entonces la legislación era dife-
rente. La Presidencia no se definía
en segunda vuelta de sufragio po-
pular como sucedió ayer, sino que
el Congreso tenía última palabra.
Por ello, los candidatos apela-

